miércoles, 20 de enero de 2016

INMENSO PODER EL DE LA MENTE

Siempre tuve muy claro por qué empecé a hacer triatlón. Dejando a un lado que me gusta el deporte y que la combinación de "tres en uno" era atractiva, la clave fue sin duda el plantearme UN RETO.

No se vivir sin retos, no se vivir sin que mi cabeza esté en constante ebullición trabajando en proyectos o desafíos. Pueden ser de lo más cotidiano, o de lo más rebuscado, pero si mi cabeza se detiene, estoy acabado.

Durante muchos años, los retos propios de la vida me tuvieron ocupado. Acabas los estudios y empiezas tu vida laboral (RETO), te casas (RETO), empiezas a formar una familia (RETO), evolucionas en tu vida profesional (RETO), la vida te da algún viaje del que tienes que recuperarte (RETO)...y una vez que estabilizas tu vida laboral, tu vida familiar y tienes la suerte de disfrutar de esa estabilidad ¿dónde busco el reto?. 
Soy consciente que mi primera salida de esa zona de confort fue la rehabilitación de la cabana. El hecho de tener que ir haciéndola con poca disponibilidad de tiempo fue un reto que me tuvo muy entretenido y que me dio muchas satisfacciones.

Después de eso, llego el triatlón. Un deporte para el que desde luego la naturaleza no me había dotado especialmente y que, aunque ahora se empieza casi a masificar, en 2011 no eran muchos los que se ponían en la línea de salida.
Ahí encontré mi desafío, mi capacidad de mejora, mi diana para el esfuerzo, mi dedicación...MI RETO!.

A día de hoy es curioso cómo manteniendo vivo ese reto (es objetivamente imposible pensar que con una inscripción para un ironman y otra para una maratón previa confirmadas no existe el reto), el hecho de que en otro ámbito de mi vida estén surgiendo nuevos y muy desafiantes retos hace que la mente priorice y no consiga que se me erice el vello cuando oigo "ironman de Vitoria".

Podría estar escribiendo una crónica sobre los ya 4 ciclos que llevo completados (16 semanas ya de entrenos), o sobre las dos San Silvestres más rápidas que he corrido nunca (marcando increíbles ritmos de 4:14 y 4:02 por kilómetro) o incluso sobre las mejoras que hemos registrado en las tomas de tiempo en piscina. Más motivante aún sería hablar de los 75Km de bici que hice el sábado de los cuales muchos fueron sobre el acople a más de 30 o 35Km/h, sin que el dolor de la hernia fuese más que una molestia. 
Sin embargo, sobre lo que quiero escribir es sobre la capacidad que tiene la mente de dirigir nuestros estados de ánimo, más allá incluso de estar más o menos animado o más o menos "feliz".

No creo que este año esté desmotivado, de hecho los entrenos han ido cayendo, ni tan siquiera que el peso no baje según lo previsto me preocupa en exceso e incluso puedo decir que estoy disfrutando con las mejoras y los incrementos de carga paulatinos.
A pesar de esto, en el momento en el que le pones al cerebro "algo más en lo que pensar", éste afila los dientes y ve otro RETO en el que centrarse. 

La conclusión que saco de todo esto, es que uno no puede relajarse ni un momento y si se quiere tener ilusión en algo, es necesario trabajar esa ilusión. La espontánea, la que "sale sola", esa tiene fecha de caducidad.
Por eso he leído ya alguna crónica del IM de Vitoria, he repasado los números de estos primeros cuatro ciclos, he comparado mi peso con el del año pasado y con el de hace dos. También he hablado con los de siempre, con esos que te animan a hacer aquello que saben que quieres. Sea delante de una cerveza o a rueda a 35Km/h, esas conversaciones son fundamentales para centrar, para visualizar el objetivo y para hacer sitio a mas de un reto en mi vida.

Espero que en la próxima crónica hablemos de mejora deportiva, de tiempos objetivos cumplidos, de cervezas disfrutadas en buena compañía. Espero que os pueda decir que mis RETOS se están afrontando al 100%, ya que solo así creo que pueden lograrse..."disfrutando del camino".
Recordando sueños reales para seguir soñando futuras realidades


domingo, 10 de enero de 2016

A POR 2016!!

Demasiado tiempo ausente es lo único que se me ocurre cuando pienso en este blog. Lo cierto es que tiempo no me ha sobrado, y tampoco me han faltado ganas y cosas que compartir a través de este medio.
Como cada pretemporada, en el tema deportivo no es fácil encontrar cosas muy motivantes, ya que la rutina, la lejanía del reto escogido y la lentitud del arranque que tan bien conocemos, hace que en muchas ocasiones la excusa de que "no será interesante", me ha servido para borrar las pocas líneas escritas y no seguir adelante.
Hoy estoy ya a las puertas de volver a esa rutina (que por suerte, creo que no será tanta...) y con las retinas empapadas de imágenes inolvidables y la mochila que la vida nos va llenando, tremendamente llena de experiencias increíbles y recuerdos imborrables. 
Este viaje familiar, ha superado ampliamente mis expectativas y me ha servido para cargar las baterías por encima del 100%. Vuelvo con ganas renovadas, con ilusión y decidido a seguir manteniendo un ritmo vital que, en ocasiones, hasta a mí me hace echarle un vistazo al cuentarevoluciones.
Sin duda, tendré que seguir mirando para ese indicador y no olvidar nunca cuales deben ser mis prioridades. Es posible que el tiempo en el trabajo tenga que ser mayor a partir de ahora y no tengo dudas acerca del tiempo que requiere la preparación del ironman. Pues a todo ese tiempo, le tengo que restar el vital necesario para dormir...y el no menos vital que mi familia precise.
Estoy seguro de que sonará a topicazo, pero en este viaje y dentro de las cien mil actividades realizadas, hemos tenido mucho tiempo para nosotros, para disfrutar de nuestra compañía sin tensiones, sin estrés, sin rutina.
Con el accidente de David (para los no informados, tranquilidad solo tiene una clavícula rota y en quince días estará como nuevo), pude sentir no solo el incondicional apoyo de unos "recién amigos", sino una fortaleza familiar, que si ya durante este complicado 2015 me hizo emocionar a menudo, me demostró que el trabajo que hacemos cada día funciona.
No es cuestión de entrar en muchos más detalles, pero si en la conclusión del refuerzo en los valores y motivaciones que me tienen que dar la fuerza necesaria para seguir haciendo lo que hago.
Los proyectos de 2016 los tengo perfectamente definidos, pero me apasiona pensar en todos los que irán surgiendo y que a día de hoy ni siquiera soy capaz de imaginar.
Esos desconocidos proyectos, situaciones y vivencias son los que destierran la palabra rutina de mi vocabulario, son los que hacen que despertarse cada mañana sea un proyecto en sí.
El otro día, un buen amigo escribía en el "face" que su regalo de Navidad eran un montón de abrazos para compartir, e invitaba a sus amigos a llamarle para empezar a repartirlos. Me pareció una idea brillante y espero en este 2016, tener la oportunidad tanto de recibir ese abrazo, como de dar tantos como me sea posible.
En los pocos días que llevamos, he dado muuuuuuchos (sobre todo al peque), pero os aseguro que tengo más que kilómetros de bici en los últimos tres años, y esos....son unos cuantos.

De lo bueno....lo mejor!!

miércoles, 25 de noviembre de 2015

ILUSION A CUATRO BANDAS


Aunque ha pasado bastante tiempo desde la última entrada, no ha sido por falta de temas a tratar ni de sensaciones que transmitir. La triste, o no triste, realidad es que como muchos a veces me hacéis ver...¡¡no he tenido tiempo!!. 
Han pasado cosas como la experiencia en la Behobia-San Sebastián, como antes el 10.000 de Luanco, algunos entrenos buenos, otros no tanto, pero todo eso ya es pasado y dado que no encontré tiempo para contarlo en caliente, ahí lo voy a dejar, en el pasado.
El motivo de esta entrada es transmitiros cómo he sido capaz en los últimos días de recuperar toda la ilusión del mundo en el reto que ocupará muchas líneas de este blog que, como ya sabéis, no es otro que el ironman de Vitoria 2016.
La ilusión, creo que al igual que la felicidad, es un concepto del que todos hablamos sin pararnos mucho a pensar cual es su significado, y en que medida está en nuestra mano el conseguirla. Si la busco en el diccionario lo que me aparece en el ámbito en el que estamos es "esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo", desde luego a mí me ha sorprendido la definición en sí, ya que no habla de motivación, de estado de ánimo, de "empujón".
Está claro que tengo esperanza puesta en ese ironman, está claro que su cumplimiento me resulta muy atractivo y por tanto está claro que en sí ya es mi ilusión.
De todos modos, como en cada pretemporada, cuesta ponerse en modo ON y cuesta encontrar la motivación necesaria, diría más, la imprescindible para conseguir la ilusión necesaria para ir cumpliendo día a día con lo establecido.
He hecho un ejercicio de analizar casi todo lo que implica el reto y he ido buscando la motivación y la ilusión en cada uno de los componentes del triatlón, despiezando cada sector para hacer en cada caso algo "nuevo" que me generara esa ilusión.

ILUSION PARA NADAR.
Esta claro que el grupo de entreno con Toni me ilusionó el año pasado, por la novedad y por la mejora. Me hizo creerme nadador y, a pesar del pequeño fiasco de mi natación en el Skoda de Gijón, pensar a la vista de los resultados del año que podía "salir de malo" en ese sector. Con ese trabajo cumplido, parecía que este año iba a ser una repetición sin mucho margen de mejora y eso no me gustaba, así que busqué algo que me ilusionara y por ese motivo e iniciado una rutina de dos días en el gimnasio de la piscina en los que trabajo la fuerza resistencia en seco y que, de momento, parece que tienen una muy buena transmisión al agua. Las distintas tomas de tiempo que hemos hecho, muestran una mejoría muy grande respecto al año anterior y, aunque los tiempos en piscina no los considero muy representativos, estoy convencido de que aún tengo recorrido y me ilusiona seguir avanzando en este sector. En As Pontes salí del agua en 1:18, si Vitoria está bien medido, no renuncio a ganar esos 8 minutos. ILUSION.

ILUSION PARA LA BICI.
Aquí si que era difícil ilusionarme ya que el fantasma de la hernia que desapareció al hacerme escalador, volvió en el momento en que coloqué el acople y volvió a limitar el disfrute en esa posición a no más de media hora. Aún no muy convencido, me he puesto en manos de un biomecánico con buena fama, y en la primera sesión ya hemos llegado a conclusiones importantes que aportan datos para hacer modificaciones en la bici y en mi pedaleo que tal vez, y lo digo con toda la ilusión del mundo, consigan que pueda hacer sin muchos dolores esos 180Km y, lo que sería aún más importante, hacer una gran parte echado sobre el acople. En As Pontes me sorprendí a mí mismo parando el crono en 6:25 a pesar de pararme por el dolor cada 30Km. Si consigo parar cada 60 y progresar como espero, tampoco quiero renunciar a poner el crono muy muy cerca de las 6 horas.

ILUSION PARA CORRER.
En este sector si que he tenido crisis de pretemporada. Lo bueno de tener un entrenador con el que empiezo ya la cuarta temporada es que hay confianza suficiente para plantear dudas, y para ser sincero en todos los aspectos. Aunque ya en As Pontes fijamos el objetivo de la maratón en 4h, el circuito lo hizo ya imposible y luego mi prudencia lo llevo hasta 4:50. En Coruña hice 4:09 a pesar de las circunstancias. Este año me la quiero jugar y quiero intentar ver "hasta donde puedo llegar". Opino que para hacer la maratón de Vitoria en 4h, después de 8h de esfuerzo, tendría que poder hacer una aislada por debajo de 3:45, y ese reto nos hemos puesto. Voy a trabajar para eso. Después, lo ideal para mí sería tener la capacidad (que me daría ese entreno) de correr "cómodo" con Leti y Bau para su objetivo de bajar de las 4h. Aquí no quedan dudas 4h en la maratón de Vitoria!.
Con la calculadora en la mano, la cosa mete miedo porque aún sumando 10 minutos de transiciones estamos hablando de 1:10+ 0:05+ 6:00+ 0:05+ 4:00...uy uy uy uy 11:20....¡¡salvajada total!!. A día de hoy el sueño está en bajar de las 12h.

ILUSION PARA "AFINAR"
Por si toda esa ilusión fuese poca, Rubén mi "gurú" de la nutrición me ha animado a comprar una basculita de estas infernales que te mide hasta cuanta cerveza has bebido el último día. Ella será la herramienta para meternos de nuevo en peso de la manera más sana y con la mayor fuerza posible.
El otro día leí que Chris Mccormack tenía prácticamente la misma fluctuación de peso que yo...de unos 74,5Kg en el punto crítico del año, a unos 84Kg al inicio de las pretemporadas, y ¿qué queréis que os diga? eso también me animó. Tengo controlado que cada año se repite el ciclo, y también que hasta finales de Enero no suelo empezar a bajar, pero como casi todo, al principio cuesta no ver resultados. Este año, gracias al apoyo y consejos de Rubén, ya voy un poco por debajo del pasado y eso me anima a seguir en la línea.

Resumiendo, que me sobra ILUSION para seguir disfrutando de este desafío que espero seguir compartiendo con vosotros y sin duda celebrar su consecución allá por Julio..... 

jueves, 5 de noviembre de 2015

MALDITOS Y CONOCIDOS CICLOS

Llevo demasiados días retrasando esta entrada, demasiados días sabiendo que aunque espere, el tono de bajón va a predominar en ella, sabiendo que seguramente la frase final va a ser de ánimo y de impulso, sabiendo que no me gusta poner el punto y final en un estado de flojera anímica.

Lo bueno del caso es que ya hemos pasado por ello, casi como un ciclo perfecto este mes (y por desgracia el que viene) se convierte en el mes del “no puedo” del “¿merece la pena?” del “hasta aquí hemos llegado”. Cierto es que cada ciclo tiene su matiz, en algunos el bajón lo trae el mal estado físico y las malas sensaciones entrenando, en otros el desencadenante es la excesiva presión de los Excel, los tiempos, los ritmos, las comidas….

Este año es un poco de todo y un poco de nada. Es el dolor de la hernia con unos días realmente bestiales, es la muerte de seres queridos o cercanos que nos hace plantearnos el sentido de todo lo que hacemos, es el duro año de trabajo con unos resultados que no llegan a lo esperado…es todo…y es nada.

Es todo porque es innegable que todo eso nos afecta, nos hace estar tristes, desganados, nos hace vernos en perspectiva y ser conscientes de que no estamos como nos gustaría estar y eso no es nada agradable.
Es nada porque si lo pensamos con frialdad, nada de todo eso es lo suficientemente importante mientras sigamos vivos, mientras cada mañana nos ofrezca la posibilidad de vivir un nuevo día. No es nada mientras estemos rodeados de un montón de gente que nos quiere y tengamos la salud (al menos un mínimo de ella) para disfrutar de su compañía.

Así que es momento de ver el momento del ciclo en el que estamos, comprobar que el año pasado (incluso el anterior) estaba incluso un poco por encima del peso actual, leer que ya entonces había dolor y pésimas sensaciones, que las dudas predominaban sobre el convencimiento y, sobre todo, leer los capítulos finales en los que la euforia explota, en los que el orgullo de lo conseguido te hace sentir el más grande, en donde todo te recuerda porque haces lo que haces.

Hoy ha tocado correr una hora de noche, con un dolor que si bien el tratamiento del fisio ha aliviado algo ahí está y con un incipiente catarro que me mantuvo todo el día congestionado. Así y todo, esa hora ha caído, ha caído a un ritmo realmente digno aunque con una sensación de dureza que siendo objetivo, en principio me hace dudar de que pueda estar al nivel que Leti espera de mí el Domingo en la Behobia.

Pero ¿quién puede ser objetivo en la vida que llevo?, ¿quién objetivamente hubiese apostado porque pudiera tatuarme “ironman” en mi gemelo?, ¿quién objetivamente se hubiese jugado lo más mínimo a que sería capaz de finalizar como lo hice el triatlón de AlpedHuez?. 


Una vez más voy a dejar los análisis objetivos a un lado, esos que sin duda me harían pasar por el quirófano, y voy a apelar una vez más a la “inconsciencia de mi felicidad” para tratar de mantenerme disfrutando en la actividad que he elegido. El Domingo, posiblemente con el regusto del txakolí en la boca, saldré junto a Leti a por su objetivo que sin ser el mío, si es EL NUESTRO y eso es una motivación sin duda más que importante.
Esta vez hasta meta! :-)

jueves, 15 de octubre de 2015

NUEVO CAMINO. NUEVAS ILUSIONES.

Empiezo a escribir estas líneas con una mezcla de emociones difíciles de explicar. Sigo fiel a mi filosofía de "ser feliz en la vida", pero a veces cuesta. A veces ves tanto dolor a tu alrededor que te sientes mala persona por el simple hecho de que has decidido ser feliz. 
Ser feliz a la vez que compartes el sufrimiento de otros, no es fácil. No se puede simplemente pasar de todo y mirar solo para lo tuyo, básicamente porque muchas veces "lo tuyo" también duele.
He pasado unos días complicados, unos días en los que realmente se refuerza la idea de que este camino puede ser muy corto o muy largo, y que en nuestras manos solo está el disfrutar de cada paso, pero que el final o simplemente las paradas intermedias que planteamos, no son cosa nuestra.
Algunos lo llaman destino, otros le otorgan a un Dios la capacidad de marcar ese punto. Sea como sea, nosotros solo podemos definir el AHORA, yo solo puedo pensar en la próxima tecla que pulsaré. Sería muy dramático decir aquello de que "puede ser la última", pero extrapolando un poco...así es.

Lo que nadie nos puede quitar es la decisión en sí de hacia donde queremos ir y cómo queremos hacerlo. Eso es cosa nuestra y, mientras nos dejen, nosotros somos dueños de nuestros proyectos y sueños.

Así que yo he decidido ir hacia el objetivo de terminar mi segundo ironman y hacerlo en un tiempo determinado, que dejaré para mí al menos hasta que vea como reacciona mi espalda cuando vuelva a exigirle kilometradas acoplado. Pongo este objetivo aquí, puesto que el deporte es lo que originó este blog, pero el objetivo real es ir hacia allí SIENDO FELIZ. ¿Simple verdad?.

Estoy convencido de que uno puede ser feliz si se lo propone. Esto no significa ir por la vida con una sonrisa de oreja a oreja, ajeno a los problemas que sin duda a todos nos rodean. Se puede ser feliz sufriendo, llorando lo propio y lo de otros, conviviendo con días de sufrimiento, de bajón. Se puede ser feliz estando triste. Todo ese abanico de sentimientos son los que nos hacen ser personas. La gestión de cómo somos personas es lo que nos hace ser felices.

En el camino al Ironman de Vitoria que acabo de empezar, se que habrá de todo eso. Días de gloria en los que me sentiré invencible, días horribles en los que pensaré que soy totalmente incapaz, días de risas y entrenos compartidos y días de soledad y de enfados. Todos esos días TIENEN que estar ahí y tienen que formar parte del camino, que solo así se vuelve pleno e interesante.
Lo realmente importante es que todo eso lleve al objetivo que es llegar a un determinado día y mirando hacia atrás uno pueda decir "joder! que bien lo hemos pasado!" y que se tenga la sensación de que con más o menos curvas, baches o barreras cerradas, el camino se ha hecho más o menos como se dibujó.

En más de una ocasión he dicho que ya había caído en la frikifrase de "el triatlón es una forma de vida". No es que sea el triatlón, es simplemente un proyecto más de vida en el que, por suerte, el nivel de presión y de exigencia solo lo marco yo y, cuando uno es capaz de voluntariamente ponerse un gran nivel de presión, e ir superándolo, realmente puede sentirse feliz.

Así que aquí estoy de nuevo, dispuesto a seguir aburriendo al que lo desee y dispuesto a mantener este blog como parte del entrenamiento (ya no como deportista) sino como persona y, si se puede, como persona feliz!.

martes, 29 de septiembre de 2015

MAS QUE DEPORTE. EPILOGO

No penséis que esto de escribir un "epílogo" me gusta demasiado. La verdad es que el camino del tri de AlpedHuez ha sido tan largo y tan satisfactorio que creo que le dejaré una "vía de servicio" siempre abierta. Dejaremos sin cierre ese camino ya que, aunque estaba diseñado para acabar en la meta (y ni en mis mejores sueños la hubiese pintado mejor), me voy a permitir el lujo de dejar una ligera portilla delimitando ese final y enlazar directamente con el nuevo camino que ayer mismo empezaba.

Aunque muchos de mis amigos ya lo saben, ya tenemos objetivo para 2016. Un objetivo motivado por varias cosas, que poco o nada tienen que ver con el plano deportivo. Cada año que pasa me mentalizo más de que, no siendo bueno en lo deportivo, la clave está en envolver retos deportivos en otras muchas cosas que si los hagan atractivos.

Soy tan simple que he de reconocer que el hecho de que los retos sean deportivos, es por puro bienestar. Me gusta verme delgado, me gusta verme fuerte, me gusta ver que (auqnue sea por poco tiempo) mis hijos no me sacan de punto, me gusta la sensación de superación que me da el deporte, me gusta la emoción del reto superado, la confianza del entreno hecho con todo en contra.

Para 2016 retos como Celtman o Altriman rondaron durante algún tiempo mi cabeza, pero no os voy a engañar, la idea de otro viaje lejos, de una logística complicada, de una nueva hipoteca sobre nuestras vacaciones me pesaba como una losa y, en plena depresión post objetivo, no fui capaz de encontrar el ánimo para lanzarme en otra aventura de ese calibre.
Si a eso le unimos que dos grandes amigos me "ofrecen" compartir su reto, que otro grande lo hizo este mismo año, que sería algo cercano y que, con inteligencia, prudencia y ambición, puedo situar el listón en el punto justo de motivación que preciso, no hizo falta mucho más.

El reto, vuelve a ser llano y vuelve a ser muuuuuy largo. De nuevo habrá que pedirle permiso a la hernia para echarnos sobre el acople. Tengo claro que si limito el dolor, voy a disfrutar como un enano porque realmente eso es "lo mío". También tengo claro que, de no hacerlo, tocarán tardes de desesperación e impotencia, tocarán reajustes de objetivos y tocará sufrir de nuevo. Pero nadie dijo que sería fácil, y nadie en su sano juicio puede decirlo.

A estas alturas, está claro que mi reto será volver a enfrentarme a los 226Km que componen un ironman. De nuevo soñaremos con hacernos de hierro.

Casi 4 kilómetros a nado, en los que no solo habrá que explotar la enorme mejora de este año sino que nos dará la oportunidad de seguir trabajando con Toni y todos los compañeros/amigos del Multideportes y que nos auguran muchas horas de disfrute.
180 kilómetros en bici que vendrán condicionados por el comportamiento de la hernia. Toca de nuevo medir y evaluar. Encontrar el punto justo de fuerza que mantenga el dolor controlado, buscar los descansos necesarios y plantear el objetivo de ese sector en función de la capacidad del cuerpo.
Y para remate....la maratón. Carrera que desde Coruña ha tomado otro color para mí. El hecho de que en unas condiciones penosas (hoy mismo recordaba que el Domingo anterior me tuve que parar a los 13Km de entreno...) pudiese acabarla en 4:09, me hacen plantearme con total fijación que "debo" bajarla de 4 horas. Antes tendremos un test en forma de 42Km, pero ahí centraré mis esfuerzos y ahí, con ese objetivo, le pediré ayuda a Pedro.

Tocará de nuevo cuidar lo que comemos, probar cosas nuevas y adaptar los hábitos para estar mejor. No digo para correr más rápido o nadar mejor, solo quiero seguir estando bien. De nuevo aquí espero contar con el apoyo que tuve este año. Una buena relación surgida de la casualidad que poco a poco se ha ido consolidando en una amistad. Otra cosilla a agradecer al triatlón.

Me esperan muchos días de sueños compartidos y solitarios. Me esperan largas parrafadas con mis compañeros de viaje Jose, Beni y, de nuevo, Sergio. Me esperan confidencias con Bau, Susana, Milín. Me esperan vuelcos de euforias y bajones con Leti. Me espera compartir con todos vosotros emociones y sentimientos a través de estas líneas.

ME ESPERA EL IRONMAN VITORIA 2016!!

viernes, 18 de septiembre de 2015

MAS QUE DEPORTE. CAPITULO 8

Estamos en la parte final, estamos en el remate de esta aventura, y estamos aquí habiendo superado lo que sin duda más dificultades podía plantear en la búsqueda del objetivo.

Salgo a correr no solo con un estado de ánimo increíble, plenamente consciente de que estoy cumpliendo los objetivos de tiempo soñados, sino con una fascinante sensación de fortaleza física. Las piernas me van finas y desde el primer momento veo que puedo mantener un ritmo de trote lento sin entrar en fatiga respiratoria.
Estoy muy preocupado por este tema, ya que no he podido entrenar nada en altura (salvo el test de La Batallona en Somiedo) y durante el triatlón de los niños de ayer, mientras corría de un lado para otro para hacer las fotos, noté que me costaba respirar más de lo normal. Esto me tiene preocupado, pero en los primeros metros de la carrera siento que hoy es distinto y que, mientras no me salga de ese trote, parece que no tendré problemas.

La salida del campo de fútbol donde está el box es hacia abajo, giramos en el punto en el que dentro de tres vueltas me iré a meta y volvemos a subir al campo para entrar en el circuito en sí. Al salir del campo busco a Leti para saludarla y la veo de espaldas "despistada". Luego me explicaría que David había entrado en crisis por una caída, pero de mano me dio rabia el que no estuviese pendiente de mí.
Sigo corriendo lento pero seguro. Mi objetivo está en bajar de las tres horas y si es posible, acercarme a las dos y media. La primera vuelta la hago para reconocer el circuito. A ritmo tranquilo y caminando solo en una subida larga que podría hacer trotando, pero que entiendo que es mejor caminar rápido y no fatigarme.

En esta primera vuelta corro una zona de sendero acordándome de David Galguera. No tengo explicación a por qué se me mete él en la cabeza, pero así es. Posiblemente porque por senderos parecidos, he corrido con Kona, posiblemente porque en montaña estoy federado con su equipo, no lo se, pero ahí lo llevo en la cabeza y "por él" aguanto corriendo hasta el avituallamiento.

La llegada a este primer avituallamiento es muy dura, porque se llega atravesando unos 30 metros de grava suelta en la que te hundes y que hace estragos en la musculatura de las piernas. Las tres veces apreté los dientes y no eché a caminar hasta llegar a la mesa. De ahí, otra pequeña subida hasta la zona de retorno en la que recuerdo que había unos tubos gigantes apilados, cuya protección me sirvió de WC en la segunda vuelta.
Antes de ese momento, el primer paso por zona de meta. Sigo pletórico y en mi cabeza solo está el saludo a Leti y a los niños, visualizo ese puño arriba, esa sonrisa, ese choque de palmas y ese ¡¡vamos papi!! con el que siempre ella me anima.
Bajo hacia el giro buscándolos con la mirada y no los encuentro, vuelvo a subir, atravieso de nuevo toda la zona del box y soy incapaz de encontrarlos entre la gente...¿pero donde estáis??.

Otra de las cosas por las que me da rabia no verlos es porque en esta primera vuelta no he sido capaz de ver a Sergio, es seguro que no nos hemos cruzado y en algún vistazo que he echado en general, no lo he distinguido. Sigo temiendo que no ya no esté en carrera y de hecho el que nadie de los nuestros esté por allí me hace pensar en que pueda haber pasado algo. Luego también pienso que Maite si estaría con él, pero ¿y Leti?.

Hay que pensar que en ese momento llevo unas 8h de carrera y es seguro que el cerebro ya no va tan rápido como debiera. Muchos pensamientos son algo confusos y cuesta interpretar las cosas. El caso es que he hecho la primera vuelta en unos 46 minutos lo que me tiene encantado. Por lento que vaya el cerebro, lo tengo claro. 50 minutos por vuelta, 50 minutos por tres, es igual a dos horas y media....Franin, ¡¡estás que te sales!!.

Segunda vuelta y mantengo la rutina. Esta vez en mi cabeza casi a partes iguales mi hermano Bau y Susana y Nico. Por ellos sigo corriendo hasta aquel poste en el que camino, por ellos no camino en la poza de grava y llego hasta la mesa al trote y por ellos fuerzo en la subida a los tubos en la que ¡bendita parada!, toca de nuevo vaciar la vejiga.
En esta segunda vuelta, mientras inicio caminando la subida miro abajo y distingo a Sergio llegando al avituallamiento. Bien! bien! bien!. Esta ahí, sigue en carrera y lo vamos a hacer.

De nuevo al cerebro le cuesta pensar e intento hacer cálculos de distancias entre los dos. No soy capaz, lo mismo paso unos segundos convencido de que me coge (si antes no lo vi es que viene algo más rápido que yo) que al rato creo que la distancia es muy grande para que podamos entrar juntos.
Bajando a meta, decido que podemos entrar juntos, vamos muy bien de tiempos globales y, como creo que he expresado muy claramente en lo que llevo escrito hasta ahora, este triatlón es de los dos. Sin él hubiese sido difícil llegar aquí, sin aquella primera subida a San Lorenzo no hubiese tenido la confianza que he ido teniendo hoy, sin compartir nuestras dudas por el camino esto no sería igual.

Vuelvo al campo, buscando a Leti y a Maite. Es el momento glorioso en el que voy a iniciar la última vuelta y en el que si que puedo gritar ¡¡lo vamos a hacer!!. Además, quiero que sepan que Sergio y yo entraremos juntos, quiero que se lo digan a él y quiero que nos esperen a los dos.
Me resulta increíble no verlos, en esta ocasión reconozco que me disgusto bastante. Aunque una parte de mí piensa que puede haber pasado algo, la parte más egoísta vence y me domina el pensamiento de que no están ahí para que yo disfrute de ese momento...y me enfado.

Ya saliendo al circuito, las veo subir la cuesta. Mi mala leche explota y solo acierto a gritar "¿donde cojones estás??¡¡Me queda solo una vuelta, una puta vueltaaa!!". A toro pasado me dí cuenta de la enorme salida de tiesto que tuve. Llevan todo el día cargando con los niños y esperando horas y horas, no tengo ningún derecho a enfadarme por eso, pero ya que estas crónicas tratan de reflejar al 100% lo que siento, no puedo dejar de contar esto.

Un poco más adelante me cruzo con Sergio y le digo que le esperaré mientras nos cruzamos. Como no paramos, le oigo decir "no, no" y algo más que no logro entender. Sigo corriendo intentando hacer un cálculo de la distancia en tiempo y no soy capaz. Aprieto ese tramo. Paso el avituallamiento y fuerzo de nuevo en la subida a los tubos. Aquí no hay dudas, esta subida la hago por Leti.
Bajo y vuelvo a ver a Sergio de frente. Está claro que viene bien y remontándome tiempo, porque nos cruzamos donde en la vuelta anterior no le había visto. Le digo que se pare, que "tenemos que hablar".

Le digo que apriete, que me cogerá y entraremos juntos, su respuesta me quita todas las dudas "joder tío! no te pares, me llevas mucho!". Si me hubiese dicho otra cosa como "prefiero acabar solo" o similar tal vez hubiese dudado, pero tengo claro que el tiempo aquí me da exactamente igual, una vez que se positivamente que mejoraré lo previsto. Lo sé porque al iniciar la última vuelta estaba en 1:33, por debajo de la 1:40 que me llevaría a 2:30 en la carrera, y lo se porque en el último avituallamiento le pregunté la hora a una voluntaria y vi que eran las siete menos veinte, es decir bajaría, bajaríamos!, de diez horas seguro.
Convenzo a Sergio de que entraremos juntos y con un grito de "Vamos a hacerlo juntos y lo vamos a meter en 10 horas", sigo hacia delante. Corro un poco hasta el siguiente avituallamiento y en la subida que siempre hago andando fuerte, aflojo el ritmo y disfruto.

Ese pequeño bajón de ritmo es la mejor decisión que he tomado nunca. Aparte de la emoción que vivo cuando Sergio me alcanza, los minutos en los que camino más despacio son absolutamente impagables.

Es tiempo para levantar los ojos del camino, de mirar las montañas que me rodean y de ser plenamente consciente de donde estoy y de lo que estoy logrando. En esos apenas 15 minutos en los que reduzco la intensidad, me acuerdo de los días previos al viaje, lloro pensando en cada amigo que nos ha apoyado, lloro pensando en la fortaleza de mi mujer y en su incondicional ayuda. Me acuerdo de la maratón de Coruña y de como me dejé lo que ya no tenía por seguirla, por estar con ella. 
Me adelantan compañeros a los que yo había ido pasando, me emociona ver que prácticamente todos me preguntan si me pasa algo. Estamos apenas a 5Km de meta y les extraña verme mirando al infinito. Esto es deporte señores, esto es deporte. Aquí no estamos los pros, ni siquiera estamos los rápidos de los populares. Aquí estamos los que ponemos más ilusión que condiciones, aquí estamos gente a la que se nos empañan los ojos con la simple idea de que vamos a cruzar la meta, aquí estamos extraños siendo amigos.

Ya arriba del todo un chico está parado tratando de estirar un gemelo en un bordillo. Me acerco a él y le ofrezco ayuda. Me dice en inglés algo de "ramps" y con gesto de dolor acepta mi ayuda. No conozco la palabreja pero está claro que se le han "subido los gemelos" así que me agacho y se los estiro. Antes de irse agradecido se interesa por mí y por si me pasa algo para no seguir con él. Saco mi mejor Inglés "don´t worry, I´m waiting for my friend".

Y ahí llega, MI AMIGO, no quiero ser demasiado sentimental, pero me es imposible en esta fase del relato. Desde lejos levanta los puños y sonríe, yo hago lo mismo y ¡joder! ya estoy otra vez moqueando. Nos juntamos, nos damos un torpe abrazo ya que no llegamos a parar y empezamos juntos el descenso a la meta.

Lo comentamos, lo reímos, lo disfrutamos. 

Saltándome un poco el guión habitual, he querido que Sergio leyera este capítulo antes de publicarlo, para conocer su opinión ya que, aunque son mis palabras las que lo cuentan, es NUESTRA historia. Me dice que le ha gustado y me sugiere la posibilidad de escribir el algo y que yo lo anexe "si me gusta". No me gusta, me encanta ver que las emociones que sentí fueron realmente como las viví y que el título de esta serie de relatos, Más que deporte, ha sido de lo más acertado. Aquí va la aportación de Sergio.

""A lo lejos veo a Fran, caminando, esperándome. Levanto el brazo para decirle que ya estoy aquí. Sonrío, cierro los ojos, lo tengo!, lo tenemos!
Llego a su lado, nos abrazamos, contenemos las emociones, pero nuestros ojos vidriosos no esconden lo especial del momento. Del sueño vivido.

Quizá fuese hace un par de años, cuando Fran terminó su Iron.  Desde la humildad, desde el conocer sus limitaciones, desde la ilusión,  me mostró el camino, el sí se puede, que con tesón y esfuerzo se puede. Un camino que ahora recorremos juntos hasta la meta, un bonito sueño hecho realidad. Soñar despierto y seguir el camino para conseguirlo, eso es lo que nos hace felices.

Porque la esencia de todo esto, por encima de tiempos, de parciales, está el terminar, el llegar al final. Donde el camino empieza unos meses antes salpicado de mejores y peores momentos. De risas, anécdotas, pero también de frío, lluvia, lesiones, miedos. Donde la carrera final es un premio al esfuerzo de tanto tiempo.

Avanzamos y a al rato cierro los ojos, sonrío, miro al cielo. Mi abuelo nunca hubiese entendido algo como esto. Hubiese dicho algo así como que ganas tienes de darte esa paliza …J, pero me hubiese gustado poder contárselo….

Ya se ve la parte final, la música se escucha más fuerte, más gente alrededor que no para de animar. Los nuestros …

Será el final del camino? O una pausa?"" 

El día de mi cumpleaños Sergio me escribía un whatsapp que decía "Me quedo con esos últimos 3Km enfilando a la meta de alpedhuez, grandes momentos del año....sueños cumplidos!!". No pienso que necesite comentar nada más de esa experiencia.

A pesar de que preveíamos entrar juntos, la organización no pone problemas para entrar con niños, así que a unos 100m nos separamos y yo me voy por delante con Sara y David mientras él se queda para entrar después con sus peques.

Bailo, grito, salto, me abrazo con el speaker y, tras mirar a Leti que como no podía ser de otra manera allí está...me destrozo la garganta con el último alarido justo al pisar la línea de meta.