miércoles, 26 de agosto de 2015

MAS QUE DEPORTE. CAPITULO 2

En toda esta historia, aún no he hablado de mi compañero (nuestros compañeros) de viaje, a los que obviamente todo esto afectó de una manera importante. En el momento en el que recibía la llamada de Leti, un mensaje de Sergio en el grupo que compartimos, gritaba “VACACIONES”. La verdad es que fue un golpe de ironía bastante doloroso.
Haciendo acopio de serenidad, le llamé para con cortas frases ponerle al corriente de lo ocurrido y pedirle que no pusieran cosas en el grupo para no afectar más a Leti.

No sé exactamente cuándo lo lié para que se embarcase en esta locura, pero tengo claro que lo hice y en cierto modo, me sentía “responsable” de su participación en el triatlón. Al igual que nosotros, Maite y él organizaron sus vacaciones para hacer coincidir su inicio con la prueba y estar una semana juntos por Alpes, antes de continuar cada familia por su lado.

Tengo claro que sin Sergio, mi camino no hubiese sido el mismo. Aparte de los entrenamientos compartidos (cómo olvidarme del día en el que tras pinchar tres veces entre los dos, tuvimos que ser “rescatados” por un taxi en el Alto la Llama), y las pruebas disfrutadas juntos, a lo largo de los meses fueron muchos los mensajes cruzados en los que compartíamos sensaciones de entrenos, dudas, nerviosismos. Muchos mails y whatsapp en los que analizamos el recorrido, las posibles sensaciones, las estimaciones…en fin, un camino sin duda compartido al 100%.

La primera subida a S. Lorenzo, en la que logré aceptar que mi ritmo era más bajo que el suyo y aun así, mantenerme firme en ese ritmo propio para coronar más que feliz ese coloso, la Clásica de Lagos que compartimos casi completa y en la que llegar a Lagos con poco retraso frente a él supuso un gran golpe de moral y ¿cómo no? el half que también compartimos en Madrid, uniendo la competición con un gran fin de semana de las dos familias. Momentos todos ellos que sin duda convirtieron el camino en algo muy agradable y que soñábamos culminar en la meta de AlpedHuez.

Con aquella llamada en la que le adelantaba que de momento no viajaría a Francia, sabía que estaba “dejando solo” a Sergio, solo en una aventura en la que yo le había metido. No fue para nada agradable. 
Obviamente, hablamos de amigos con mayúsculas, y su reacción fue de apoyo completo e incondicional. Más tarde, Maite me comentaría que incluso se había planteado el no ir, no me extraña. Un viaje así, un reto así, es mucho más fácil si se comparte.

Además, como el face me había recordado no hacía mucho, por Julio de 2011 hacía mi primera salida en bici de carretera, una “Greg Lemod” que Sergio me había prestado para que pudiese probar si aquello del triatlón me iba a gustar, sin necesidad de invertir en una bici. Al final, sí que parece que aquello me gustó y en cierto modo, debo poner a Sergio en un lugar importante en esta evolución personal.

Durante aquellos días, cruzamos bastantes mensajes en los que en ningún momento me transmitió su decepción o simplemente disgusto por el hecho de que no pudiésemos estar allí con ellos. Simplemente nos animaban a estar tranquilos y deseaban que todo fuese bien.

Una vez que el Domingo decidí, tras hablar con Leti, que viajaría con mi ahijado, la primera llamada fue para Sergio. Recuerdo que le pillé un poco estresado mientras buscaban aparcamiento para comer. Estaban ya de viaje hacia el destino y les pillé en un momento un poco crítico. Así y todo, estoy seguro de que para Sergio supuso una gran noticia el saber que no iba a estar solo en el desenlace de la aventura en la que le había embarcado unos meses atrás.

Está claro que en los capítulos que dedique a la carrera en sí, Sergio va a ser sin duda un elemento muy presente, pero no quería dejar pasar la ocasión de reflejar en el previo lo importante que ha sido en toda esta historia y, espereo, lo sea en futuros retos que nos planteemos. 

viernes, 21 de agosto de 2015

MAS QUE DEPORTE. CAPITULO 1

Esto no va a ser una crónica al uso, sino que voy a intentar generar un relato de esta experiencia con un enfoque distinto, más ambicioso, más a largo plazo. Un recorrido a través de un triatlón, pero que recoja a su vez pensamientos, emociones, recuerdos y vivencias que espero completen una lectura entretenida, que consiga no solo constituir un recuerdo de algo ya grabado a fuego en mí, sino tambien trasladar a aquel que lo lea, a un mundo tan real como soñado y tan cierto como imaginado.

Podría empezar en cualquier momento del camino, tal vez en 2011 cuando en un arrebato impulsivo, decidí que iba a hacer el triatlon del Santa Olaya en Gijón, tal vez ya cuando con una medalla de ironman decorando mi salón, decido apuntarme al triatlón de AlpedHuez, buscando dar un paso más en una vida lanzada en una única dirección, hacia adelante!.

Teniendo claro que el hilo conductor de mis palabras ha de ser la décima edición del triatlon de AlpedHuez, el arranque creo que debo situarlo en el viernes 23 de Julio, sobre las dos de la tarde, cuando mi móvil suena y al descolgar Leti me dice "mi madre se ha caído, creen que se ha roto la cadera, la llevan al hospital". Las maletas están hechas y todo está dispuesto para que en unas horas nuestras vacaciones den comienzo, y para que al día siguiente bien temprano, arrancáramos hacia los Alpes franceses.

El silencio de los breves segundos en los que no reacciono es eterno, es duro, es injusto. Por mi cabeza pasan tantas cosas en tan poco tiempo, que no acierto ni siquiera a identificarlas. Son fogonazos que me paralizan y de los que no saco respuestas. Acierto a decirle que esté tranquila, y poco más.
Cuando cuelgo, se me viene el mundo encima. Por un lado, mi parte más egoísta no puede evitar pensar que me voy a quedar sin correr el triatlón que ha sido el objetivo de los últimos diez meses. Por otro, pienso en que la historia se repite para Leti, y que no es justo. No es justo que de nuevo la vida le golpee así, cuando parecía que podría disfrutar de un poco de tranquilidad.
Estoy solo en casa y no reacciono. Hace un minuto era una persona feliz, cargada de ilusiones y con ganas de devorar las horas de trabajo que me separaban de las vacaciones, y ahora soy alguien desorientado, al que le cuesta pensar con claridad, y que no puede poner en orden sus emociones. En esos minutos, no hay pensamientos, solo emociones. Emociones intensas que me hacen llorar, sin que sea  capaz de controlarlas.
Son solo unos minutos, pero se me hacen eternos. Pronto empiezo a pensar y a organizar, la vuelvo a llamar más calmado. Yo recogeré a los niños, me los llevaré al trabajo y luego ya veremos. Trato de quitarle cualquier trabajo que no sea estar con su madre e ir pasando el trago.


De esa angustiosa tarde, me quedo con un cruce de “whatsapps” en el que Leti me insiste en que le está dando mil vueltas al tema de nuestro viaje y “nuestro” (porque al final sin duda no es algo mío) triatlón. Mi respuesta se simplifica a través de la frialdad del teclado del móvil, ya que en un cara a cara me hubiese costado mucho controlar mi enorme decepción. “No le des muchas cielo…nuestro sitio está aquí…y no hay más”.
A pesar de que esa frase me sale de dentro, que la escribo con el alma en la yema de los dedos, no puedo evitar sentir un enorme vacío y una inmensa sensación de lo que nos está pasando es injusto. No puedo evitarlo, por más que intento pensar que como había dicho hacía unos días “la meta ya estaba hecha”, no soy capaz de animarme y me cuesta infinito digerir la noticia.

Los días siguientes son difíciles, pero son una buena prueba de los grandes amigos que tenemos. Todo son apoyos y ánimos y en ningún momento nos sentimos solos.
El sábado toca pasar un momento duro, me obligo a ver la etapa definitiva del Tour de Francia con final en AlpedHuez. Una tortura voluntaria a la que me someto y que la presencia de Milín (que en un gesto que agradezco se acerca hasta mi casa para estar con nosotros) hace un poco más llevadera. Veo los paisajes por los que soñé pedalear y una a una, las curvas que tantas veces visualicé. Es duro, no lo voy a negar, pero a esas alturas ya parece que la decepción está asumida y controlada. Incluso ya reviso el calendario y fijo como objetivo el “Desafío Islas Cíes” que será en Septiembre.
Después cojo la bici y, manteniendo lo fijado en el plan, me voy hasta Gijón por La Collada de atrás, subiendo parte de La Fumarea, después en La Madera me vuelven a entrar ganas de llorar. Voy subiendo entre 18 y 20 Km/h y mi pulso no se va más allá de las 165ppm. Realmente habíamos llegado a ese punto de forma óptimo, estábamos justo donde queríamos estar y no podré disfrutarlo, se hace duro de nuevo. Bajo La Madera, nueva subidita por Muñó y arranco la subida a Muncó con ganas de reventar. Subo a tope, me fuerzo, jadeo, voy realmente “cabreado” y justo al llegar arriba me vibra la espalda, el móvil!. Paro y lo cojo, es Susana la que sufre el “momentazo”.
Ni siquiera saludo y el exabrupto se debe oír en un kilómetro a la redonda. Hay confianza suficiente y necesito soltarlo. Necesito desahogar y a fe que lo hago. Para eso están los amigos y tanto Susana primero, como Nico después se prestan a ese apoyo moral que tanto necesito. Desde ahí, ya más tranquilo, vuelvo a casa y al llegar no puedo evitar mirar a Leti y decirle “es increíble como ando!”, ahí lo dejamos.

El Domingo me voy con los niños a Llanes. Por un lado debemos seguir con nuestra vida, por otro Leti necesita tiempo para “descansar” y estar tranquila y, por último, en Llanes de nuevo unos buenos amigos están ahí para animar. En el coche empiezo a madurar la idea de ir sin la familia y solo para correr el tri. La inscripción está pagada, el alojamiento está resuelto y si encontrara a alguien que hiciese el viaje conmigo (14h de coche solo no son asumibles), tal vez pudiese organizar algo.

Ya antes había tanteado las opciones con los de más confianza. Como es normal, la gente tiene sus vacaciones cerradas y al ser días laborables, no hay opciones de que me acompañe nadie. Lo pruebo con Huerta y a su vez, Bau me propone la alternativa de que sea Dani, mi ahijado, el que me acompañe. Tiene carnet desde hace casi un año y su disponibilidad es total. Tras alguna que otra negociación, se confirma, esperaremos noticias el lunes, pero de una mala, esa opción queda consolidada como válida. Iré a AlpedHuez!!.

Me resulta increíble aquí ser totalmente consciente de mis sensaciones ante lo que sería la prueba deportiva en sí. Durante las últimas semanas, han ido apareciendo los nervios, las dudas, la inseguridad, la tensión. Tras lo vivido estos dos días, eso desaparece por completo, no tengo ninguna duda de que acabaré el triatlón, tengo clarísimo que en estas circunstancias es una “obligación” el hacerlo pero, lejos de sentir presión, lo que siento es una tranquilidad absoluta. Cierto que la emoción está ahí, pero el resultado y la meta han pasado a un segundo plano. Me he dado cuenta de que todo es relativo y que cuando uno da algo por hecho y de repente, lo ve muy lejano, todo se enfoca de otro modo, todo cambia.
De vez en cuando, pienso que es necesario que algo trastoque nuestra planificación para hacernos evolucionar. Pueden ser enormes maremotos o pequeñas olas, pero todo aquello que nos obliga a “cambiar el paso”, a reaccionar, a evolucionar y ¿por qué no? a crecer, es algo que nos obliga a estar vivos y eso pienso que siempre es positivo.

Me acuesto el Domingo con una mezcla de sensaciones. Por un lado, feliz porque he encontrado el modo de no fallar a mi gran cita, pero por otro preocupado y triste por tener que hacerlo de esta manera. No puedo dejar de pensar en que dejaré a Leti sola, en que si operan a su madre y algo sale mal, estaré lejos. La verdad es que esa parte de mis pensamientos no me gusta y hace que no me sienta bien. Tampoco puedo desahogar con ella, ya que no solo está ya saturada, sino que no quiero en ningún momento poner sobre la mesa la opción de que “algo salga mal”.
El lunes toca hospital y espera de noticias. No es algo fácil, pero son cosas que hay que hacer y de la mejor manera posible. Pasa el día sin que tengamos la certeza de si habrá operación o no. Comemos los cuatro juntos, intentamos mantener la normalidad y “disfrutar” de nuestras vacaciones.
Martes, nueva visita al hospital, esta vez con la ayuda de mi hermana que nos ha liberado de los peques ejerciendo una vez más de niñera. Viene el médico y nos explica que la situación no empuja a operar y que lo mejor sería no hacerlo y que por tanto, le dará el alta para que vuelva a la residencia y allí se vaya viendo su evolución por si en un futuro se pudiese plantear la operación. Por tanto, esa misma mañana puede ir a la residencia sin más.

Mientras nos lo está diciendo, soy plenamente consciente de lo que eso significa. No quiero ser egoísta, ni quiero condicionar en ningún momento las emociones de Leti, pero se por lo que hemos hablado, que al día siguiente nos iremos, nos iremos todos juntos e iniciaremos las vacaciones con las que hemos soñado. No es el lugar para celebrar nada, pero por dentro todo yo soy una celebración, dadas las circunstancias que nos han llevado hasta este momento, podemos decir que “todo ha salido bien!”.
Me abrazo con Leti y siento que ella también está aliviada y viendo un poco de luz. Necesita, y mucho, estas vacaciones. Además, el hecho de que ese misma día podamos dejar a su madre en la residencia ya instalada, también nos da a todos un plus de tranquilidad para poder pensar solo en el descanso.


Esa tarde organizamos todo lo que ya habíamos desorganizado, preparamos los equipajes, las bicis, cargamos el coche, dejamos a Kona en la residencia y por fin, nos acostamos con el despertador puesto para las 5:15AM. El sueño sigue su curso!!!!

jueves, 23 de julio de 2015

LA ULTIMA

Al igual que me pasó el año pasado, llega esta última entrada del blog que nunca quieres escribir. Se disfruta tanto el camino, que es inevitable pensar que si el remate no es tan bueno como se espera, la decepción será importante.
Hablar de decepciones a estas horas, sobraría, pero por si algún motivo no cruzo la meta en AlpedHuez, no habrá otra palabra que defina las horas posteriores a ese momento.

Así que tengo que confiar plenamente en que el remate será un éxito y que realmente vamos a poner la guinda de este inmenso pastel cocinado a fuego muy muy lento.
Esta será la última entrada del blog dedicada al previo de este reto, y el hecho de que el viaje al triatlón sea solo el inicio de las vacaciones familiares, me hace pensar que tal vez la crónica tarde en llegar....pero llegará!.

Ya sabéis que me gusta correr pensando en como os lo contaré después, es realmente curioso pero tanto en los buenos momentos como en los duros, mi cabeza viaja hacia la crónica posterior y no solo graba detalles para contar, sino que imagina frases con las que plasmar todas esas sensaciones. Voy en bici y si voy suelto enseguida lleno mi cabeza con "las piernas me van de cine y empiezo a pensar que el trabajo ha dado sus frutos" o en el caso contrario "a pesar de que noto que no voy, decido que aquí solo vendré una vez y haré todo lo posible por cruzar la meta". Seguramente no sea muy convencional, pero así me va bien y pienso que el ocupar la mente en algo así, es fundamental en pruebas que suponen tantas horas de soledad y esfuerzo.

Con esto os quiero hacer partícipes de lo importante que es para mí pensar que tengo amigos que me leen y que de un modo u otro están compartiendo conmigo cada pasito que damos. Supongo que a un locutor de radio, se le hará difícil pensar en cuánta gente le escucha, y que lo hará "para el que esté". Mi caso es similar, este blog no solo es un diario perfecto al que recurrir para poner sobre la mesa lo avanzado (esta semana he leído una de las entradas primeras y más críticas del blog y aparte de emocionarme, he sido tan consciente del esfuerzo y la ilusión puestos en llegar aquí que no puedo más que sentirme orgulloso, os invito a que veáis de donde partimos LEER ENTRADA), sino también una forma de compartir este camino.

Toca el momento de dar las gracias, de hacer público lo bien que sienta cada "me gusta", cada apoyo, cada "¡¡vaya finu tas!!", cada choque de palmas tras un entreno compartido, cada sugerencia, consejo, ánimo.....

No quiero este año personalizar en exceso esos agradecimientos, porque se me haría muy muy largo, pero todos los que estáis leyendo estas líneas, sabéis que una parte de esos casi 140Km serán vuestros. Lo creas o no, aunque en muchos casos ni siquiera se quien lee o no esto, el hecho de que TU, si TU, el/la que está leyendo esto en este mismo momento, es una parte muy importante de este sueño y tu contribución y apoyo la valoro de una forma muy importante.

El pescado está vendido, ahora confiar en que esté fresco y sepa rico. Espero regresar a este foro con una enorme sonrisa y dedicándoos, a los mismos a los que ahora os agradezco vuestro apoyo, una especial meta.

Gracias de verdad por estar ahí......vamos al lío!!!


Lo intentaremos con todas nuestras fuerzas.

jueves, 16 de julio de 2015

¿CUAL ES EL OBJETIVO?

Se que posiblemente esta entrada sea rara y que mucha gente no la entenderá, e incluso otros pensarán que lo que hago es adelantarme a un posible "fallo" o quitarme presión.
No tengo muy claro el porque de estas sensaciones, pero son tan similares a las del año pasado que no dejan de sorprenderme y, tal vez, sean las causantes de que no sea para nada un buen competidor en el momento que me pongo un dorsal.
La conclusión de todo es la que se resume en el título. Al igual que me pasó las semanas previas al ironman (aunque a día de hoy estoy más motivado ahora), tengo la sensación de que el objetivo está cumplido.
Es imposible no ver la incongruencia entre esa frase y el hecho de que aún falten varios días para que, ojalá, crucemos la meta en AlpedHuez. El matiz que resuelve esta aparente contradicción, no es otro que el hecho que para mí el objetivo no está en la meta.  
Comentándolo con amigos cercanos, me entienden!. Esta claro que todo esto parece que lo hacemos para llegar a cruzar una meta en un tiempo determinado, pero en mi caso esto no es del todo cierto.
Si fuese así, centraría mis objetivos en hacer pruebas "normales" tratando de rebajar unos tiempos, o tener distintas sensaciones.
Mi objetivo tanto en el iron como en este triatlón es "hacer posible lo razonablemente imposible". Cuando me planteé ser un ironman, creo que mis opciones de llegar con posibilidades eran de menos del 40% siendo realistas, pero fui capaz de trabajar, de sacrificarme, de creer, de luchar y de avanzar hasta plantarme en la salida con un 90% de posibilidades y casi un 100% de no haber problemas ajenos a mi preparación.
Cuando allá por Octubre decidimos trabajar en este proyecto, mis opciones de recorrer 115Km de bici con 3000m positivos y la ascensión a tres puertos de montaña con remate en el mítico AlpedHuez, eran mínimas. Si esta hazaña la enmarcábamos en uno de los triatlones más duros de Europa (ojo! en algunos artículos lo reflejan como uno de los IRONMAN más duros, cuando sus distancias son sensiblemente más cortas), y además conjugándolo con las vacaciones familiares, largo viaje, logística compleja, etc.. podríamos decir que era poco menos que imposible,.
Creo que esa palabra es la que tiene que definir mis retos para que realmente hagan que se me acelere el pulso, que me ponga nervioso, que dude, que me estrese, que analice caminos, que evalúe sacrificios, que organice, que haga planes, que sueñe.....
No puedo decir que no sueñe con cruzar esa meta, no puedo decir que piense una y mil veces como me sentiré en los últimos metros antes de dejar la bici, cuando sea consciente de que he sido capaz (espero que en buenas condiciones) de dejar atrás el recorrido más duro que jamás haya hecho sobre las dos ruedas, no puedo decir que no me emocione pensando en que le diré a Leti cuando inicie la tercera vuelta de carrera y sea consciente de que 7Km y pico más adelante me desharé, una vez más, llorando de emoción al concluir con éxito el largo camino.
Sin duda el cruzar la meta es la guinda perfecta, el remate ideal, pero sinceramente pienso que el objetivo como tal no es ése, creo injusto el hecho de pensar que el objetivo no se ha cumplido sino se cruza la meta, eso sería poner un montón de horas de esfuerzo en algo que no tiene mucho que ganar y todo que perder. Imaginaros que mi tobillo no se recupera y no puedo correr...¿no habría cumplido el objetivo?
Mi objetivo está cumplido, he llegado hasta aquí al 100% de mis opciones, he hecho todo lo que estaba en mi mano para adaptarme a lo que me espera y he sido capaz de, una vez más, superar mis teóricos límites.
Cierto que he sido menos consciente que el año pasado de esta superación, cierto que no podemos poner en listón más alto cada vez, pero si en distinto sitio.
Yo no busco el "más difícil todavía", al menos no en términos absolutos, pero si necesito el "distinto", el poner el listón en un sitio que me obligue a buscarlo, a moverme y a evolucionar para superarlo.

Es posible que ésta sea la última entrada en el blog de este camino, aunque intentaré buscar un hueco la próxima semana para hacer el "cierre" antes de la previsible crónica. Sino fuera así, vaya por delante mi agradecimiento a todos los que estáis ahí, a los de siempre y a los nuevos, a los que estos días me habéis emocionado (eso no es difícil....soy un llorón) interesándoos por mi tobillo, a los que me mandáis ánimos, a los que me leéis.....por todos vosotros espero que podamos cruzar esa meta y decir en mayúsculas y sin posibilidad de interpretaciones OBJETIVO CUMPLIDO!.


El objetivo era estar ahí......justo ahí!

El objetivo era mirar este perfil y decir....LO PUEDO HACER!

El objetivo era llegar a enfrentar esas cuestas con opciones de superarlas

Venga!! Vale!!.......ESTE "TAMBIEN" ES EL OBJETIVO!!!!!

sábado, 11 de julio de 2015

UNA DE NUMEROS

Como viene siendo habitual, según se acerca la fecha del reto, es momento de seleccionar meses y meses en el movescount y ver que datos nos dejan los registros del reloj. Si es cierto que hay algunas cosas que no he recogido con él pero bueno, de un modo u otro si que me dan una orientación de lo que he ido haciendo.
En este caso han sido 9 meses, de Octubre a Junio, y aunque en Julio sigo sumando, voy a coger ese periodo como referencia para, una vez más, ir visualizando el efecto que todos esos entrenos tienen que tener sobre los distintos sectores el día de la prueba.
Vaya por delante que mi tobillo parece que se quedará en un enorme susto. Aunque aún molesta un poco y, fiel a lo prometido, no correré en varios días, el derrame ha desaparecido y casi ya no está hinchado. Lo mejor es que no me molesta en la bici (ni por supuesto nadando) con lo que el "parón" ha sido mínimo.
Pero volvamos al eje de esta entrada que no es otra que motivarme de una forma objetiva. Subjetivamente hay infinidad de formas de hacerlo. Soñando la meta, pensando en lo que significa para mí ir tan lejos a hacer esa burrada, acordarme de todos los que siempre están ahí apoyando, imaginando como superar momentos de bajón...en fin...todo un arsenal.
Objetivamente no hay muchas más maneras que pensar en lo que has entrenado, en lo que te has cuidado, en como has ido poniendo las celdas del correspondiente Excell en verde, en como has ido apuntando día tras días el peso y lo has gestionado para seguir disfrutando de la vida a la vez que lograbas tu objetivo.
Estos datos son los que tienen que hacer que llegues "tranquilo", que estés convencido de que has hecho los deberes y que al menos te has estudiado el temario que tenías. En una prueba así, hay muchas cosas que no dependen de ti, pero al menos los números que os voy a resumir ahora, en mi opinión y con mis circunstancias y objetivos, me dicen que esos deberes están hechos.
Es obligada la comparativa con el año pasado y el éxito de planificación que se reflejó en el resultado del ironman. Precisamente la comparativa pone sobre la mesa la diferencia de esa preparación, así como la adaptación de la misma al reto planteado.

NATACION. Este capítulo tiene tratamiento especial este año, ya que mi integración en el equipo máster del multideportes Oviedo ha hecho que haya trabajado de una manera muy diferente. Mucha más técnica que nunca, que realmente ha supuesto una mejora muy grande como así demuestran los tiempos de ese sector en los dos tris que he corrido este año. Los datos lógicamente reflejan ese aumento de técnica ya que para nadar prácticamente la misma distancia que en la preparación del iron el tiempo empleado ha sido sensiblemente superior.
He nadado 107Km en un total de 62 horas. Al iron llegué con 105Km en 45h. No dejaré pasar esta ocasión de agradecer a Toni Sánchez su paciencia y buen hacer tanto conmigo como con el resto del grupo. Gracias Míster!

BICICLETA. Aquí es donde más había que trabajar la transformación. El objetivo lo condicionó mi hernia y la casi imposibilidad que ésta provocaba para ir acoplado. De ahí que a pesar de no "subir ni pa bajo", me metiera en esta aventura. Pues bien, los números aquí no mienten. En tiempo he estado unas 18h menos sobre la bici que para el ironman (horas que casi ya están hechas en Julio) y los kilómetros recorridos son bastantes menos. En total unas 82 horas para 1750Km (para el ironman fueron 100h para 2500Km). Eso si, los datos del Suunto reflejan un desnivel POSITIVO acumulado de 24.000 metros!!. He subido puertos como San Lorenzo, Coto Bello (ambos en dos ocasiones), Lagos, Sotres y he subido innumerables "cuestitas" en el entorno de mi casa, buscando una adaptación a los desniveles que considero ha llegado. Es obvio que no soy, ni seré, un escalador rápido, pero si creo que soy seguro...y que a mi ritmillo y con mis amplios desarrollos, me puedo enfrentar a casi cualquier cosa.

CARRERA A PIE. A pesar de que mis sensaciones eran de que apenas había corrido (no se por qué, pero esa era mi sensación), he corrido unos 1000Km en unas 100 horas. Aquí también se nota la adaptación al reto y el desnivel positivo alcanza los 11.500m que no está nada mal. Para el iron fueron 1.300km en 125h, así que de nuevo datos que son muy motivadores.

El total de estos 9 meses (y me consta entrenos y competiciones no registrados) es de unas 310h de entrenos que incluyen rodillo, gimnasio, esquí de travesía, etc....un total de 13 días completos entrenando, una media de 34,5h al mes...unas 8h de media semanales.

Cifras sin dudas "pobres" para un pro, pero cifras que a un "gordito venido arriba" con un curro estático de 8h, una familia con dos peques, una vida social lo más activa posible y un montón de pequeñas aficiones que no abandono....son cifras que me llevan a ser muy optimista, que no confiado. Cifras que, en resumen, me hacen estar ORGULLOSO.

Los datos demuestran que hemos trabajado pefectamente orientados a lo que buscamos y que, por mucho que Pedro se empeñe en que no entrena triatletas, yo me considero triatleta y desde luego me entrena. Puede que yo aporte mucho (porque me gusta), puede que este año su seguimiento haya sido más de lejos (normal, la experiencia reduce mucho las dudas), pero desde luego es de justicia reconocer su trabajo y compartir con él el esperado éxito al cruzar la ansiada meta.

Mención importante también a Rubén Campos y su ayuda con el tema de la nutrición. Con un enfoque bastante light de inicio, la verdad es que he aprendido mucho sobre las necesidades del cuerpo, sobre qué (y sobre todo cuándo) comer. Hemos estabilizado el peso, pero sobre todo lo hemos hecho con muy buenas sensaciones de fuerza y resistencia.

En definitiva, a falta de 20 días, solo queda no liarla con alguna inoportuna lesión, apurar el afine de la maquinaria y seguir convencido de que la experiencia va a ser tan grande que esas 10 horas previstas, van a ser 10 horas de disfrute, porque lo que es el camino lo seguimos disfrutando un montón!!.
DISFRUTANDO (PERO MUCHO!) DEL CAMINO.

lunes, 6 de julio de 2015

CUANDO HAY GANAS DE LLORAR

En el momento en el que el pie se dobla, todo tu peso se concentra en el inestable tobillo y un dolor agudo explota dentro del playero, justo en ese segundo piensas que todo se ha ido al garete. No hay lugar en la primera reacción de tu cerebro para el optimismo, solo crees que te has roto y que acabas de romper por la mitad tu sueño de más de 10 meses.
Justo después del kilómetro 15 de la batallona, mi tobillo me falla y tras la explosión de dolor me apoyo en mis rodillas y aguanto esa cascada de sensaciones descrita en el párrafo anterior.
Sabiendo sufrir en San Lorenzo
Era el fin de semana del gran test, el fin de semana cuando a falta de tan solo cuatro semanas para el gran día, iba a poner mi cuerpo y mi mente a prueba, el fin de semana en el que confiaba dar el mazazo definitivo a mis posibilidades, al menos mentales, de acabar y disfrutar el triatlón de AlpedHuez.
El Sábado todo había salido a pedir de boca, a pesar de la agonía vivida en San Lorenzo enfrentado a unos desniveles para los que sin duda no estoy diseñado, y que superan en varios puntos porcentuales los que me esperarán en Francia, el entreno lo había completado tirando de lo que es mi esencia, fuerza mental, convencimiento, ganas, ilusión, emoción.
Hace poco, creo recordar que fue hablando con Maite, decía que seguiría haciendo esto mientras cada meta me emocionara e incluso aún más, si esa emoción me convertía en un "llorón de metas".
El sábado al superar las últimas rampas cercanas al 20% antes de llegar a Corés, esa emoción ya me superó y no pude evitar esas lágrimas al llegar al destino tras 6 horas de disfrute, pero también de lucha constante contra muchas cosas.
Para mí el hecho de emocionarme ya en un entreno es algo muy grande, algo que le pone sentido a toda esta locura que mucha gente no entienda, algo que me encanta vivir y que me encanta compartir.
Al día siguiente, me toca enfrentarme a La Batallona, una carrera de 22Km (distancia del sector a pie en AlpedHuez) que además me aportaba trabajar en altura, cosa que necesito, al margen de poder correrla con Leti y disfrutarla al máximo. Es momento de poner a prueba las piernas machacadas el día anterior y de tratar de aprender un poco sobre las reacciones del cuerpo en alturas por encima de los 1600 metros.
Disfrutando mucho en carrera
Lo hago todo por el libro. Disfruto del ambiente de la salida, de la compañía de Ali y Sergio y de otros buenos amigos con los que coincidimos. Dan la salida, voy con Leti y con buenas sensaciones y durante los 6 primeros kilómetros voy haciendo "series" y cambios de ritmo en casi cada una de las subidas que encontramos, y recuperando mientras espero a Leti.
Noto con claridad que estoy fuerte (muscularmente impecable), pero también que una vez que llega la fatiga respiratoria, cuesta más de lo normal recuperar el ritmo pausado. Tomo nota para AlpedHuez, quizá llegue a correr tan cansado que ni siquiera pueda llegar a "fatiga respiratoria", pero no está de más tener estos datos de mis reacciones.
Los siguientes kilómetros son de disfrute total, hablando con Leti, con los corredores que nos rodean, disfrutando del paisaje, de todo!!.
Y llega el 15, y llega la piedra que desplaza mi pie, y llega en el momento que, tal vez relajado, no pongo la tensión necesaria en la pisada para que el pie se estabilice, y llega el dolor.
Tal vez debería haberme parado, dar la vuelta hasta el avituallamiento y buscar un coche que me bajara a La Pola, tal vez no debería haberme metido en la posiblemente peor zona para pasar con un esguince, tal vez, tal vez, tal vez....
No me paré, no dí la vuelta, no busqué un coche y si me metí en un descenso pronunciado sobre piedra suelta. Claro que dolía, pero según pisaba y ese dolor disminuía, me convencí de que estaba haciendo lo correcto, que solo era una torcedura y que si seguía corriendo no agrandaba el daño.
Y llegamos a meta, y disfrutamos, pero yo no al 100%. Yo llego preocupado, dolorido y con el fantasma de una lesión complicada. Y lo pago con los que no debo, y muestro mi peor cara, y me encierro.
Un vistazo rápido ya me confirma que aquello se hincha y que algo de derrame empieza a salir.
Le doy una vuelta a la situación y brindó por el que "ya está...y ya está!". Ha pasado y eso no tiene arreglo, lo que hay que hacer es mirar adelante y confiar en que todo vaya bien, y si no va ¿qué le vamos a hacer?.
Así que reseteo, vuelvo a mi versión dulce, meto el pie en el helador río, y disfruto de una buena comida y la compañía de los amigos.
Hoy se ha confirmado el daño, con un botijo en lugar de un pie y un dolor que sin ser impeditivo, si está ahí gritando que no hay lugar para muchas alegrías. Y no me voy a engañar, ni voy a hacer una oda al estoicismo, estoy jodido y mucho!.
No creo para nada que esto me perjudique para mi sueño, es más, si lo tuviese que correr mañana estoy seguro de que con un vendaje compresivo y los huevos del caballo de espartero lo acabo (vaya! al final si que había oda al estoicismo).
No, en serio, no es un esguince que me tenga con muletas, aunque si que me obligará a ajustar a la baja al menos esta semana. De mano, me lleva a renunciar a ser la liebre de los 21Km de Laviana que tanta ilusión me hacía. Pienso que un machaque de casi dos horas sobre asfalto es una tortura innecesaria para este pie y hay que ser inteligente y pensar que llevamos 10 meses preparando un sueño y que cualquier sacrificio que haya que hacer en estos, ya escasos, días que nos quedan hay que darlo por bueno.
De acuerdo con el míster, he rediseñado una semana en la que primará el agua y la bici (si es que no molesta) y en la que asumiré el frenazo como algo imprescindible para llegar al 31 en las mejores condiciones.
De fácil no tiene nada. Este es el mes de las dudas, el mes de las preguntas, el mes en el que recuerdas cada pequeña desviación del plan y que te cuestionas qué importancia tendrá.
Al final, te quedan las ganas de llorar, puede que de rabia, puede que de impotencia, pero me voy a quedar con que sean de emoción, de sensibilidad ante algo que me toca la fibra lo suficiente para hacerme sentir con intensidad. Mientras sea así, seguiré pensando que esto merece la pena.


Me quedo con esta imagen.....felicidad y disfrute!!.....NUNCA A PEOR!!!!!

martes, 30 de junio de 2015

UN SUEÑO, UN OBJETIVO, UNA REALIDAD

Hace poco más de un año, me “colaba” en este blog para contar como había  vivido, el gran reto de mi hermano,  el ironman de As Pontes 2014, hoy lo hago para contar como viví mi reto de este año, el triatlón distancia corta de As Pontes 2015.

Domingo 28 de de junio de 2015, 9 de la mañana. As Pontes de García Rodríguez (A Coruña). Aquí estoy, cuatro  meses después de que Fran me dijera que ésta era mi carrera y que yo, sin pensarlo mucho, aceptara apuntarme a lo que para mí era un sueño, hacer un triatlón “serio”, 1,9 km de natación, 45 km de bici y 10,5 km a pie.  Nada mas apuntarme decidí convertir el sueño en objetivo. La diferencia?, el sueño no depende de tí, el  objetivo, si. Un sueño ya se había cumplido en junio, el Sporting está en primera, el objetivo hay que cumplirlo y a eso he venido.

Sorprendentemente, me encuentro tranquilo, lo tengo todo muy claro, estoy aquí convencido de que voy a terminar, tengo 48 años y debuto en esta distancia (debut y 48 años, en lo que sea, suena raro), solo tengo que intentar nadar rápido, pedalear rápido y correr rápido para llegar lo antes posible a meta.

Una organización perfecta nos coloca en la playa, suena la bocina y al lío. Primeros 50 metros complicados por golpes, codazos y hundimientos varios, pero enseguida a nadar, lo cierto es que  nadé cómodo, no tenía mucha idea si iba rápido o no, solo que las sensaciones eran buenas, muy bien orientado fui pasando boyas  y cuando llegué a la última decidí apretar un poco, salida a la playa y primera gran sorpresa del día, miro el reloj y casi no doy crédito al tiempo, 38 minutos!!!!!!, mis mejores previsiones  estaban alrededor de los 42 minutos y cuatro minutos en el agua son una burrada y más si se consiguen con la sensación de no haber forzado QUE SUBIDON!!!!!!.

Transición lenta, los tiempos dirían que aún mas lenta de lo que pensaba, pero bueno, estoy dando pedal  antes de lo que pensaba, había decidido correr sin cuentakilómetros y guiándome solo por el tiempo total de la prueba así que pedaleo, pedaleo y pedaleo. Cuando las piernas duelen, aprieto los dientes y sigo pedaleando, las sensaciones son buenas pero no tengo idea de cómo voy, me cruzo con Fran y sus gritos de ánimo “que bien vas, estas ahí !!!!!!!”  me suenan a eso, a gritos de ánimo, podían haber sido solo eso, pero enseguida veo el avituallamiento, el punto donde hay que dar la vuelta, y veo que aparte de ánimo son ciertas. Miro el reloj, “tengo que haber mirado mal” y lo vuelvo a mirar, echo cuentas y me digo, joer macho si no te hundes te bajas de la bici en menos de dos horas y media. Vuelvo a calcular, a esas alturas de la carrera ya hay mas sangre en las piernas que en la cabeza, pero el resultado es el mismo, si no me hundo me voy a bajar  en menos de ese tiempo, segunda sorpresa del día, QUE SUBIDON!!!!!!. Aprieto un poco más los dientes y pedaleo, pedaleo y pedaleo, y sin hundimiento llego a la T2.

Empiezo la carrera con los ánimos de Leti y con la idea de no salir lanzado y que luego fallen las fuerzas, subo caminando la famosa rampa dos Mouros y vuelvo a correr a un ritmo aceptable. Me cruzo con Fran que vuelve a animarme con un “no pares que estás haciendo un tiempazo”. Poco antes de llegar al avituallamiento empiezo a notar molestias en la pierna izquierda, como si me fuese a dar un tirón en la parte posterior del muslo, sobre todo si alargo la zancada así que la acorto un poco y algo más lento sigo corriendo.

Van pasando los kilómetros, y aunque el 7 y el 8 se me hacen muy largos sigo a un ritmo aceptable, vuelvo a caminar en la última subida y otra vez a correr nada mas pasarla. Hace ya bastante rato que en mi cabeza salen las cuentas, pero al pasar el cartel del kilómetro  9,5, es decir a falta de uno para meta, ya  estoy seguro que voy a bajar de las tres horas y media que era el más optimista de los cálculos que había hecho, QUE SUBIDON!!!!!!. Por fin tomo la ligera curva que desemboca en la  línea  de meta, veo a Fran que me anima y corre paralelo a mi por la derecha, veo a Leti que también  grita a mi izquierda y cruzo la meta.

OBJETIVO CUMPLIDO, devuelvo el chip y me abrazo con Fran, SUEÑO HECHO REALIDAD, pasar la meta solo dependía de mi, era un objetivo, ese abrazo en meta dependía además, de que él estuviera allí y estaba!, así que era un SUEÑO y éste ya es REAL.
Habrá mas objetivos que cumplir y sueños que hacer realidad, que nadie lo dude.
GRACIAS MANIN!!!!!!!!!

Es bonito soñar....y tener capacidad de hacer los sueños realidad.