sábado, 2 de julio de 2016

LA DE LOS NUMEROS

Para aquellos que pensaban que con esto de lío del trabajo, la falta de tiempo, la acumulación de tareas, etc. no iban a tener que aguantar la "parte estadística" de la preparación de este extraño ironman, tengo malas noticias.
 
Aún reconociendo que la falta de tiempo es sangrante, he podido sacar unos minutejos para tirar de histórico del Movescount, y sacar los datos de estos últimos 9 meses.
 
La verdad es que lo hice con cierto miedo, ya que el hecho de no estar centrado como otros años en el reto deportivo (por motivos que conocéis y que son de peso), me hacía pensar que las cifras serían mucho peores que las de los últimos años.
 
A eso se unía el último mensaje de Pedro, en el que como siempre, trataba de animarme y centrarme. Para ello, y tal vez pensando como yo que este año había sido diferente, me decía "si has hecho el 80% de lo marcado, vas sobradamente preparado".
 
Tras este mensaje, entré en la carpeta "IRONMAN VITORIA" y uno a uno, fui abriendo los excell de los 10 ciclos que han constituido esta preparación.
 
Diez ciclos, cuatro semanas por ciclo, siete días por semana. En total 280 días de férrea disciplina que, como cada año, he ido marcando en verde cuando era capaz de cumplirlo, en amarillo cuando por un motivo u otro consideraba que "no lo había hecho al 100%" y rojo para aquellos días en los que no había hecho el entreno marcado.
 
La sorpresa viene cuando veo muy pocos amarillos y...tan solo diez días marcados en rojo!!. De estos, tres días enfermo, dos de viajes y horarios imposibles y tan solo cinco en los que realmente me dije "no puedo/no quiero".
 
Es decir, DIEZ fallos en DOSCIENTOS OCHENTA días...sin duda, un poco más que el 80% con el que iría según el míster, sobradamente preparado.
 
Con el ánimo arriba por este dato me voy a los de Movescount y siguen llegando las buenas noticias.
 
He estado entrenando un total de más de 310 horas, las mismas que el año pasado. Si vamos a los datos por sectores, los datos son igualmente positivos.
 
NATACION: Un total de 126Km nadados en 63 horas. Son 20Km más que para el ironman o para AlpedHuez. Realmente una cifra impresionante, y más si tenemos en cuenta que muchísimos de esos metros los he disfrutado en los mediodías junto a los compañeros del grupo máster del Multideportes. La flexibilidad de Toni para adaptarse a mi forma de entrenar, ha sido clave. Digo esto, porque entrenar al mediodía tras cuatro o cinco horas de trabajo, y sabiendo que aún queda otro tanto de tarde, no es fácil. Necesito en esa hora, relajarme, desconectar y disfrutar...y eso no siempre es sencillo.
Mención y motivación aparte, suponen las comidas con Javi tras los entrenamientos. Esos pinchos rápidos han sido sin duda algo muy destacable este año. Buenas conversaciones con alguien muy afín a mí y con el que da gusto charlar.
No puedo dejar de mencionar los últimos entrenos de viernes en el mar (imprescindibles para probar el neopreno y adaptarse al cambio sobre la piscina). El acompañar esos entrenos (su mayoría) con la posterior cervecita con Alicia, ha sido también "un descubrimiento" de este año. Cuando un Viernes de tarde, tras una semana complicada, uno tiene que cambiarse e ir hasta Candás (varios días lloviendo) es importante tener alguna motivación extra, más allá que la de meterse en el frío mar a nadar.
 
BICICLETA: Aquí si que mis sensaciones eran las de haber hecho muchos menos kilómetros y el resultado es clavado al de 2014 en la preparación para As Pontes. 2.500 Km rodando en un total de 105h, cierto que hice algo menos de rodillo, pero son cifras para estar realmente muy contento (el año pasado fueron 1.750km). Sigo pensando que la bici es la clave del ironman y, si la hernia me respeta como parece que va a hacer, debería ser un sector para disfrutar.
 
CARRERA: Único punto en el que las cifras bajan respecto a 2014, pero igualan las de 2015. Un total de 1000Km en 90 horas (300km menos que el año del ironman). La verdad es que si tengo en cuenta que este año he sido capaz de correr un 10.000 por debajo de 45 minutos, he pulverizado mi tiempo de media maratón y, por supuesto, he sido capaz de hacer "con comodidad" una maratón en un tiempo brutal para mí, pues la verdad es que considero los deberes perfectamente cumplidos.
 
Tras ver estos números, y considerar las sensaciones de los últimos entrenos, creo que estoy de acuerdo con mi hermano cuando dice que "estas un 120% más fuerte que pa As Pontes". No hay duda que el entrenamiento acumulado de cuatro años va dando fondo, que la racionalización de los entrenos funciona y que, ahora mismo, el ver que he sido capaz de sacar todo esto adelante y a la vez ir asentándome en el tremendo reto profesional que tengo encima...¿qué queréis que os diga??..¡¡ESTOY ARRIBA!!
 
De todos modos, un ironman es un ironman y hay un montón de cosas que no dependen de uno y que pueden fastidiarte un día. No estoy nervioso, ni siquiera tenso aún (cómo siempre algo llegará), la experiencia es un grado y haber aprendido a racionalizar todo esto, sin duda me favorece.
 
Vamos a ir a Vitoria con ganas de disfrutar, de demostrar que estos números valen para algo y tratar de hacerlo lo mejor posible.
 
Siempre me mojo con las previsones en el blog, pero este año es cierto que me da un poco de apuro, porque mis previsiones, de hacerse realidad, me dejarían asustado.
 
De todos modos, venga!, que queden escritas. El objetivo más optimista estaría en hacer "y cuarto" en las tres disciplinas, es decir, nadar en "hora y cuarto", hacer la bici en "seis horas y cuarto" y correr la maratón en "cuatro horas y cuarto". Calculadora en mano y diez minutos de transiciones...estaríamos en el "SUB-12" que para alguien como yo, sería una auténtica pasada.
 
Llevándolo al terreno objetivo y puro de datos, se podría hacer.
Creo que puedo nadar a 1:50 el 100 y eso estando bien medida y sin muchos rodeos, me daría margen suficiente para, en esos 75 minutos, salir del agua.
Si la hernia y la postura de la bici me respetan, el perfil me es favorable, con lo que no sería utópico marcar una media de 30km/h y tendría algo de margen para paradas técnicas y de descanso.
La maratón de un ironman, no es una maratón, es una lucha por la supervivencia, un desafío para la mente y un ejercicio impresionante de "fuerza interior". Los datos me dicen que una media global de 6min/km es posible y, por muchos motivos, este año quiero poner TODO lo que tengo en lograr este objetivo concreto.
 
Así y todo, y aunque este post transmita lo contrario, un resultado distinto a éste, me dejaría igualmente satisfecho. A pesar de la mejoría, del progreso, de la fortaleza. A pesar de todo eso, el verdadero éxito está en haber sido capaz de plantarme, una vez más, en la salida de MI RETO habiendo hecho todo lo que estaba en mi mano para estar ahi, en las mejores condiciones para lograrlo.
 
Creo que esta vez, ésta será mi última entrada previa al día D. La semana que viene será una auténtica locura y haré filigranas para descansar, alimentarme bien, relajarme y disfrutar de los últimos días.
 
Por esto, como siempre, GRACIAS a los que de un modo u otro me habéis soportado estos nueve largos meses. Gracias por leerme, por escucharme, por animarme en mis bajones, por soportarme en mis momentos de subidón, por aceptar mis "no puedo", por entender mis "me salgo", en definitiva por ESTAR.
 
Sabéis quien sois, básicamente porque a todos os lo he dicho, vamos a por un gran reto y vamos a tratar de disfrutarlo.
 
 

Esta foto de hoy mismo, para mi es la esencia...DISFRUTAR!!!

viernes, 24 de junio de 2016

QUE NO SE APAGUE LA LUZ

El otro día, mi amigo Andrés publicaba un poema que escribió Marianne Williamson y que usó Nelson Mandela en su discurso de investidura en 1994. Un escrito que me hizo pensar como hacía tiempo, no pensaba.
 
En el poema se habla de la necesidad de ser nuestra mejor versión, de no tener miedo a mostrarnos grandiosos, brillantes, excepcionales o únicos si realmente lo somos.
 
Solo siendo así, podemos enseñar a nuestro entorno a ser también su mejor versión, a enseñarnos a su vez como ser mejores.
 
Se habla de la timidez a hacerlo, de la "educación" que supone no destacar para no herir, no brillar para no deslumbrar.
 
Digo que me hizo pensar, porque mi respuesta inmediata (se dirigía a una persona a la que quiero mucho), fue decirle que a su lado siempre he tratado de brillar lo más posible, en el convencimiento de que, tal y como decía el poema, esa luz solo conseguiría aumentar la suya propia.
 
Después de eso, seguí pensando, ¿Cómo no?, y me di cuenta de que por fortuna estoy rodeado en mi círculo más cercano por personas que me ayudan a desear ser mejor cada día. Gente que hace que no solo no oculte mis virtudes, sino que me anima a que enseñe también mis defectos con la ilusión de que entre todos los corrijamos.
 
Estoy casado con una mujer que tiene luz propia, luz intensa que no me hace sombra, luz que hace que la mía aún brille más. Cada día, su ejemplo me ayuda a entenderme mejor, su apoyo incondicional a que quiera mejorar y mejorar y mejorar, y su comprensión ante mis errores a que solo desee aprender de ellos y no enterrarlos en algún sitio donde no aporten nada.
 
Mis hijos, sin duda esto lo compartirán todos aquellos padres y madres, esos que te miran como a un espejo. Esos que abren los ojos como platos ante cualquier pequeño reto que logres, esos que te retan y desafían para "ser mejores que tú". Si la línea de mis éxitos es la que marca su primer objetivo, tendré que llevar esa línea lo más lejos posible.

Por último mis amigos, mi entorno. Procuro rodearme siempre de gente brillante, gente que aporte y que no reste y ¿por qué no decirlo?, gente que te hace sentir que es importante que sigas intentando iluminar y que agradecen esa aportación en sus vidas. Tal vez disfrutar de eso sea parte de vanidad, pero en mi opinión (y también lo recogía así el poema), si por vanidad se entiende el no infravalorarte sino hacer todo lo contrario, hacer que destaque aquello en lo que eres bueno, pues bendita vanidad.
 
Esta claro que en el ámbito deportivo, mis resultados no pueden servir para iluminar a mucha gente, pero si tal vez mi tesón, mi constancia, mis ganas por seguir un poco más, y tal vez este blog sea el faro desde el que me gusta proyectar esa luz.

Creo que es tan importante el potenciar la luz propia, como arrimarte a personas que también la tengan. Puede que mucha gente se sienta incómoda rodeada de luces tan o más brillantes que la suya, pero si un día la luz de uno se apaga y estás solo ¿te quedarás a oscuras?.
 


miércoles, 15 de junio de 2016

NO SE PUEDE DISFRUTAR MAS. ZARAUTZ 2016

Cuando las cosas salen perfectas, salen perfectas y no hay mucho más que añadir.
Desde el día en el que, apartando los nervios, empecé a concentrarme solo en disfrutar del triatlón de Zarautz, todo cambió y me permitió hacerlo de una manera que incluso hoy, me sigue sorprendiendo.
Todo estaba alineado para que fuese una experiencia inolvidable. En el viaje me acompañaban, aparte de la inefable Le, mi madrina y el gran Huerta. Machote de honor, conocedor del deportista aficionado y apasionado del disfrute.
Por si esto fuese poco, me iba a Zarautz. No voy a decir que es mi segunda casa, pero podría hacerlo. No solo porque son tantas visitas que en el pequeño alojamiento donde siempre nos quedamos "somos de casa", sino porque allí tengo AMIGOS de esos que no pueden definirse con palabras.
A pesar de la distancia que nos separa, que haga que nos veamos a lo sumo dos veces al año, allí tengo a Jorge, a Ana, a Marichu y ¿cómo no? a Jose Zulaika.
Algo ya puse del calvario que Jose ha pasado este año y que yo, aún viviéndolo a kilómetros, he intentado seguir de cerca para demostrar que el cariño no se hace solo con roce y presencia, siempre hay algo más.
De todos ellos hablaré en la crónica sin duda, porque gracias a ellos, la tensión se minimizó y el "éxito o fracaso" se relativizó tanto que las ganas de disfrutar lo dominaron todo.
Aunque podríamos empezar la crónica en aquel lejano Febrero en el que, más tenso si cabe que en la playa de Getaria, me puse delante del ordenador para conseguir uno de los preciados 650 dorsales que se pusieron en juego. Aquel día estuve rápido y "gané". Tras la primera llamada que fue para Jose...me puse a trabajar para disfrutar de un triatlón sin duda mítico.

Por el medio, la adaptación al nuevo puesto que no ayudó mucho. Demasiados cambios en una rutina muy exigente, que se ve afectada, y que si ya cuesta mantener dentro de una "cómoda estabilidad", os podéis imaginar en este caso cuando la cabeza no puede pararse mucho a pensar en entrenos, ritmos, alimentación etc.

Con los habituales (aunque acentuados) vaivenes de estados de ánimo, llegamos a los días previos realmente motivado y con ganas de disfrutar de esa experiencia.

El Viernes me lo cojo de vacaciones y así tengo tiempo de prepararlo todo con calma y poder repasarlo una y mil veces. La complicada logística de un tri lejos de casa, hace que un olvido tenga muchas consecuencias y por eso, fiel a la lista, lo reviso todo a fondo. Ultimo entreno suave y ¡¡estoy listo!!.

Sobre las cuatro arrancamos con Clara y Javi, y tras un viaje de lo más entretenido (aunque la hernia me duele mucho más de lo normal), llegamos a Zarautz. Dejamos las cosas en el Itulazabal (anotároslo si tenéis que pasar unos días allí) y bajamos a encontrarnos con nuestros amigos.

Emocionado encuentro con Jose, Marichu, Ana y Jorge. Hace tiempo que no les veo, y como siempre en estos casos, mi tensión precompetitiva me hace estar más sensible de lo normal.

Cenamos muy bien en un italiano y, aunque me lo paso en grande, el hecho de estar a aguas y con algún nervio (no demasiados la verdad) hace que esté "en otra liga" y no al nivel que la fiesta merece.

Pronto al hotel a descansar, y vaya si lo hago. Duermo como un bebé y, aunque me levanto con bastante dolor de espalda, tengo la sensación de que estoy al 100%. La lluvia golpea el velux de la habitación y eso me preocupa, aunque confío en que las previsiones acierten y según avance el día la cosa mejore.

De esa mañana no hay mucho que contar, contengo lo que puedo los nervios y sigo muy concentrado y convencido de que "lo voy a hacer bien". Esto se podría resumir en que "voy a pasar los cortes y voy a disfrutar la experiencia".

Decido bajar los 2km que me separan del box en bici, para no solo soltar tensión, sino también para comprobar que todo en la bici está bien. Javi y Leti bajarán en coche y nos encontraremos en la entrada a los boxes.

Allí, llega el imprevisto habitual (cuando no es una cosa, es otra). A pesar de haber revisado todo al detalle, paso el control del material y en el segundo control, el del DNI y licencia, la chica mira mi casco y dice "575"...mientras otra me busca en la lista, le digo que no, que soy el 577. Ella mira de nuevo y dice..."575". No me lo puedo creer, mis pegatinas de brazo y pierna...577, el dorsal de la bici...577, el dorsal de la cintura...577, me quito el casco para mirarlo y ¡boom!..575!!!. Es increíble que después de haber sacado los dorsales del sobre al menos dos veces, haberlos distribuido bien separados, y haberlos comprobado todos, no haya visto eso.

Por suerte tengo tiempo de sobra, así que voy hasta la carpa de la organización, me hacen un número "manuscrito" y listo!. Vuelvo y entro sin problemas a dejar mis cosas.

Es increíble el nivel de bicis que ves aquí. Cabras de todos los colores, ruedas lenticulares, cascos aéreos y, sobre todo, auténticos "animalitos" que deben moverlas a unas velocidades de vértigo. En fin, mi Conor y mi barriguita cachopera están a gusto aquí y eso es lo importante. Tenemos nuestra guerra particular y en esa es en la que vamos a luchar.

Tras dejarlo todo con la máxima concentración, me reúno con los míos y disfruto del lujo de tener a unos metros el local de la "sociedad" de Jose, en la que ellos disfrutarán después de un festín, y en la que yo como mis sandwichs pre competición. Como punto y final a mi extensa preparación mental, ver como Jose y Javi liquidan una botella de Txakolí ante mis narices, mientras yo "disfruto a más no poder" de un riquísimo bote de energy mandarina de 226ers...un lujo!! 

Por fin llega la hora y, gracias una vez más a esos AMIGOS que tengo, no tengo que irme solo en el autobús a Getaria, sino que me acompañarán para estar conmigo en la salida. 

Una vez en Getaria, me pongo en modo "vamos a por ello". Aunque mantengo la calma, hablo ya poco y miro mucho a la playa. Una vez más, la sensibilidad me desborda un poco y tengo que apartarme para intentar esconder las lagrimillas que me salen. Un par de respiraciones profundas y ala!, ya estoy como nuevo.

Antes de bajar a la playa, Leti nos va a hacer una foto a Clara, Javi, Jose y yo...y una chica se para para no molestar la foto. No es otra que Ainhoa Murua, una "bestia" que en Río cumplirá sus cuartos juegos olímpicos y con un palmarés impresionante. Oportunidad que no desaprovecho para pedirle que se una a nosotros en la foto. Muy maja, ya tengo mi foto con la que a la postre ganaría el tri con una exhibición brutal.

Bueno, me voy a la playa embutido en el neopreno. Leti y Javi me acompañan. Pruebo el agua que está fresquita pero agradable. Como siempre "vuelo" en los metros de calentamiento, me encanta esa sensación de ligereza en los primeros metros. Antes de salir, vemos al que ganaría (tan solo pon undécima vez) el tri. Eneko Llanos calienta corriendo por la playa, otro "cojo" el tío.

Salen las chicas, y al lío. No me pongo muy adelante, pero tampoco atrás del todo. Se que estoy nadando bien, y al menos lo voy a intentar.

La música de "La Misión" antes de salir eriza los pelos en los segundos finales. Ajusto las gafas hasta que noto el vacío que succiona ligeramente mis párpados. Es el último gesto. Ahí termina el infinito protocolo previo. Ahí se acaban los nervios y la adrenalina explota mientras finaliza la cuenta atrás. Suena la bocina y, como tantas otras veces la piel de gallina se nota bajo el neopreno. Tras correr por la arena y despedirme de Leti y Javi, busco un hueco entre los 600 compañeros y sumerjo la cabeza en el mar. Es el inicio de un reto soñado, el final de otra parte de mi camino. Tri Zarautz 2016...te voy a disfrutar!!.

El arranque de la natación es infernal, pero contaba con ello. Ritmo intenso para mantener el hueco que me he hecho. En cada respiración hay que luchar por extraer aire útil de entre la espuma que levantamos. Pocas brazadas completas, muchos golpes y fuerza....mucha fuerza. Trato de protegerme lo más posible y controlar el entorno. Así y todo, recibo un fuerte golpe en la cabeza y trago agua. Me ha entrado agua en la gafa derecha y, sin pararme, aprovecho una brazada para vaciarla y poder seguir.

Desde la playa he visto un velero que deberíamos dejar a nuestra derecha, pero el jaleo es tal que lo paso sin ni siquiera verlo. En cada toma de aire solo veo gorros, brazos y espuma, mucha espuma.

Aún manteniendo mucha gente alrededor, parece que la cosa se calma. Levanto un poco la cabeza (hasta entonces he nadado por donde iban todos) y sitúo la primera boya en mi línea y cerquita. Pienso que todo va bien y me concentro en nadar. Me acuerdo de Toni y de todo lo que hemos entrenado este año. Noto fuerza en los brazos, así que me concentro en "hacer buena cada brazada". Cuerpo estirado, entrada suave, codo alto, agarrar y empujar mucha agua, estirar brazo atrás y deslizar, deslizar y deslizar.

Paso cerca de la boya y sigo la línea de costa. Voy junto a más gente y creo que alcanzamos a un grupo porque de repente, vuelvo a estar rodeado. Empujo un poco, me protejo otro poco y trato de avanzar. Cuando creo que ya está pasado, recibo un tremendo golpe en el ojo izquierdo. No se si fue patada, codazo o que, pero noto como me hunde la gafa en el ojo y me duele bastante. Me paro, recoloco la gafa, compruebo que no hay brecha y a seguir. Nadie dijo que fuese fácil.

Desde ahí a la playa, todo más tranquilo. Trato de coger un par de pies y noto que alguien me sigue ya que recibo toques en los míos con regularidad. Pienso que estoy manteniendo un buen ritmo sin fatiga y en un par de veces que miro para atrás veo suficientes gorros como para saber que estoy en tiempos seguro.

Por fin, alcanzamos la playa. Me pongo de pie junto a cuatro o cinco más. Efectivamente aún hay muchos nadando. Miro el reloj y compruebo que los golpes lo han parado y que no tengo la referencia del tiempo. Pregunto a los que tengo alrededor. Al primero le ha pasado lo mismo, pero otro nos "canta" que estamos en 48 minutos, bien!! sector pasado con más margen del previsto.

Salimos trotando una vez que el agua nos llega a las rodillas. Para mí es una parte dura. Aunque haya nadado relajado, en este momento el pulso se me dispara, las piernas están muy frías y me cuesta respirar sin jadear. Así y todo, troto con el resto para llegar a boxes.

Por el camino, veo a Leti y a Javi en la arena a mi izquierda. Me gritan y animan. Creo que hago un pequeño gesto (ya os digo que ésta es una fase "oscura" en mi memoria), y me voy al box tras pasar por la refrescante ducha.

Paso por la salvadora alfombra de tiempos (primer objetivo cumplido) y entro en boxes viendo muchas bicis lo que también me motiva.

Transición tranquila, en la que me siento para ponerme los calcetines, me tomo la primera pastilla de sales, veo a Javi haciéndome fotos...y arranco.

Larga transición llena de gente, pasamos por el paso subterráneo y ya estamos en la calle principal. Momento de respirar, concentrarse, buscar un hueco para subir en la bici sin problemas y a ello. Justo al arrancar, veo a Ana y Jorge a mi derecha que me animan a voces. Me da un subidón enorme, les hago un gesto con el puño para transmitirles lo fuerte que me siento y empiezo a pedalear.

El puerto de Meagas arranca justo en la salida del pueblo. Se que no es muy duro, pero también se que ahí me la juego. Me da igual que me adelanten un montón de fieras ahi (cuento con ello). Lo que necesito es subir ligero, a los ritmos que he imaginado y sin que el pulso se acerque a la zona 3.

Pronto veo que todo eso se cumple con precisión. Las fieras van pasando como balas (señal de que he nadado bien). Alguno con lenticular trasera que suena como un Boeing 747. Mi ritmo es bueno y no me atranco. Un vistazo al cuenta y al pulsómetro me confirma que las buenas sensaciones son reales y cumplo con lo previsto.

Paso el avituallamiento y alucino con la entrega de los voluntarios. Te ofrecen de todo con orden a la vez que te animan, corren contigo para que no tengas problemas al coger las cosas y animan, animan y animan!!!.

Llego arriba y empiezo a disfrutar. La bajada es rapidísima, casi ni toco el freno, solo al pasar a una chica que cambia de trayectoria de manera brusca y me da un sustillo. Nada serio, la paso tras la curva y para abajo como un tiro. Al final de la bajada, más gente animando, ahi ya empiezo yo a saludar y a dar las gracias.

Tras la bajada un tramo de llano donde mantengo buen ritmo y llega el "repecho de los tres carriles". Lo he leído en tantas crónicas que ya le tenía miedo. La verdad es que es un repecho durillo, pero corto. Lo subo entero de pie, manteniendo buena cadencia y sin problema. Otro tramo rápido con un repechín y estamos en Zumaia.

El paso por aquí, sobre todo la salida junto a la playa es emotivo. Aquí pasamos unos días este mismo verano y también con David recién nacido. Una playa en la que he disfrutado mucho. La miro al pasar y me acuerdo de esos momentos.

El tramo que viene ahora lo conozco bien y me empleo a fondo. Llevo a un compañero unos 20m por delante y me adapto a su ritmo. Me doy cuenta de que en las  zonas favorables levanto un poco el pie para mantener la distancia y, sin embargo, su ritmo me obliga a forzarme cuando pica para arriba si quiero seguir ahí.

Justo antes de Getaria le paso y le digo que vamos muy parecidos, que me use de referencia que hasta Zarautz "le llevo". El repecho de Getaria es exigente y me fuerzo. Arriba...otro momentazo. Gente y mas gente, que no para de animar. Es gritarles a los primeros mi típico "Graaaciasssssss" y los siguientes redoblan sus gritos....espectacular.

Salgo de allí motivadísimo, lo que unido a lo favorable del terreno hace que me ponga por encima de 40Km/h. Al poco miro atrás y veo que el compañero se ha descolgado mucho. En estos saraos, obviamente no vengo a ganar a nadie, pero el hecho de ver que vas un poco más que alguien motiva, y confirma las buenas sensaciones.

Llega el primero de los momentazos. Aunque mi cabeza me dice que tengo que ir en los tiempos previstos, no he mirado ni una sola vez la media. No la he calculado y simplemente "voy". Al primer paso por Zarautz la voy a mirar. Recordad mis previsiones, 25Km/h mínimo para el corte, 28Km/h objetivo para sonreír. Con un poco de miedo, pulso el botón del cuenta y ¡¡¡29,9Km/h!!!. Soy consciente de que me ha pasado hasta el apuntador y que mi ritmo es lamentable comparado con el de esta gente, pero recuerdo la frase que siempre me ha motivado "solo debes tratar de ser la mejor versión de ti mismo", y a fe que lo estoy siendo.

A la salida de Zarautz para el inicio de la segunda vuelta, oigo un grito a mi izquierda y allí están Ana y Jorge. Otro subidón, como puedo saludo con el brazo y arranco de nuevo Meagas convencido de que Zarautz va a ser el disfrute que soñé.

De la segunda vuelta, poco que contar. Saludo más que efusivamente al grupito de animadores que ví en la primera vuelta, mantengo el ritmo vivo sin machacarme y empiezo a pensar en Aia y Txurruca.

Paso de nuevo por Zarautz y tras comprobar que la media sigue en unos buenísimos 29,4Km/h, me acoplo y atravieso el pasillo de gente disfrutando. Busco a alguno de los míos, pero en esta ocasión no los veo.

Empezamos los últimos 25Km con la subida a Orio. Corta y suave, pero que a estas alturas ya obliga a regular y apretar para mantener un ritmo alegre. Bajada muy rápida y preciosa hasta Orio en la que paso "sin querer" a un par de compañeros y enseguida la desviación que nos llevará a Aia.

El terreno pica para arriba y voy muy tranquilamente manteniendo distancia con gente delante. Oigo una moto que me sigue de cerca bastante tiempo y pienso si será un juez, y si estaré haciendo algo mal. Hay muchos metros con los de delante y me palpo el dorsal para comprobar que sigue ahí. Como la moto también sigue me giro y veo que es un señor mayor, con el chaleco de Cruz Roja. Se pone a mi lado y le pregunto por la dureza de Aia. Se sonríe y dice que es duro, que lo es mucho. Yo le contesto que "bueno hombre!!, prisa no tenemos y a cenar llegaremos". Se parte el buen hombre, me anima y acelerando se despide....que bueno ahora ir en moto.

Desvío ligero a la izquierda, y aquí está. La carretera apunta al cielo y empezamos a subir. Se pone a mi lado otro triatleta, que me pregunta si quiero agua ya que la va a tirar para aligerar. Aprovecho para dar un traguito y preguntarle si conoce la subida. Me dice que si, que es dura pero que con calma se sube.

Se va un poco por delante, yo meto el 30 y empiezo el pim pam que ha de llevarme arriba. Reconozco que es duro, pero en mi opinión no tanto como esperaba. Son cuatro repechos muy duros, pero con descansos intermedios y al ritmo trotón que subo yo, se hacen fácil.

Justo antes del último, un señor me dice que ya está, que son 100m. Transcribo la genial conversación.

Yo: "¿En serio?? ¿Termina ahí?
El: Si...si...ahí mismo!
Yo: "¿Seguro eh?
El: Que si joder!! Un esfuerzo más
Yo: "Pues entonces mira lo que es un alarde de un asturiano". Bajo tres coronas, me pongo de pie y al grito de "vaaaamossss" arranco parriba.
El: Ostia!! Que bueno (y gritando a unos cuantos que estaban arriba) "EEPAAA....AHI VA UN ASTURIAAANOOOO".
Los de arriba: OOEEOEEEOEE, TXAPELDUN!!, OSO ONDO, ASTURIANOOO GRANNNDE....

Ja,ja,ja,ja,ja.....llego con la lengua fuera y los últimos 5 metros pienso que no los hago, pero ha merecido la pena. No se me olvidará en tiempo.

Bajada rápida y bonita, que termina en un llano favorable, también rápido, hasta Orio de nuevo. Desvío a la izquierda, recta junto a la ría, y a por a última subida. Esta si que apunta al cielo. Paso abajo del todo a una chica a la que animo y me mantengo en el ritmo de al menos otros tres o cuatro compañeros. Casi arriba, alcanzo a "la rueda" que seguí al comienzo de la bici. Lo saludo y me reconoce, hacemos juntos los últimos (y durísimos) 50 metros y coronamos!.

Otra bajada muy rápida y delicada que hago con confianza y sin ningún problema. De hecho distancio en mucho a los que coronaron conmigo. Entro en Zarautz viendo que el crono marca las tres horas...contento es poco!!. Veo a Javi y a Leti a mi derecha, me suelto de manos y haciendo el signo del triple les grito "TRES HORASSSS...VAAMOSSSS". Más adelante, Jorge y Ana que me animan y a los que repito gesto y saludo.

T2. Se acabaron los miedos. A partir de aquí tengo hasta que oscurezca, ja,ja,ja. Ya no hay corte que me preocupe y solo queda rematar esta fiesta.

Me bajo de la bici con cuidado y corro hacia el box evaluando las piernas. Las sensaciones no son malas. Si que voy un poco tieso de la espalda, pero las piernas parecen frescas y sin amagos de calambres o contracturas.

Transición muy tranquila en la que al final coincido con el de al lado, y me reconoce como compañero de varias zonas del circuito. Con un "ahora ya no hay presión...y a cenar llegamos" me despido y arranco la carrera a pie.

A los pocos metros veo a Leti y a Javi, que me animan. Leti me grita un "te sales cariño, te sales!!" que me motiva muchísimo. Tanto que salgo por debajo de los 5 min el km (el segundo km a 4;46). La primera vuelta la hago muy fácil, viendo buenos tiempos en el reloj y con buenas sensaciones. El paso por el pueblo es algo para no olvidar. Gente, gente, y más gente animando sin parar, es brutal!.

Después de ver a Leti y a Javi en el mismo punto donde estaban, recojo la primera pulsera y giro. En ese punto están Ana y Jorge que me animan muchísimo. Es un momento en el que empiezan a pesar los kilómetros y agradezco cada ánimo.

La segunda vuelta es la del sufrimiento. No llega a agobiarme, pero si el ritmo decae un poco. Me paro y camino unos metros en los avituallamientos. El calor es intenso y lo noto. Empiezo a ver tanta gente andando o parada como en un iron. Esto me hace ver que ese calor que siento, está haciendo estragos, y me vengo arriba, pensando que ahí estoy. Estoy dentro de una prueba dura y con un gran nivel. Estoy!.

Segundo giro y a por la última vuelta. Aquí ya voy listo para disfrutar y a fe que lo hago. Aunque paso la zona del pueblo con la mirada baja (es imposible responder a tantos ánimos y a mí me gusta hacerlo), al salir me mentalizo para correr "solo" 6 km más.

Esto tengo que contarlo. Tras el segundo avituallamiento, hay un grupo de chavales que a cada paso, montan una barrila de escándalo. En esta vuelta, a unos metros de ellos me paro. Levanto los brazos y les grito "¿Queeee??? ¿¿¿ahora que me tenéis preparaaaadooo???". Os podéis imaginar la que montaron...ja,ja,ja,ja. Brutal!!!. Con un "sois la ostia!!!", sigo corriendo.

Ultimo paso por el malecón y a por la última pulsera, la negra, la chula, la de finisher, la de verdad!!. La cojo, la beso y me concentro en disfrutar el último paso por el pueblo. Antes, doy la mano a todos los voluntarios que puedo y les agradezco su trabajo y ánimos. Una cosa que me llamó la atención, es que al menos yo no vi a ningún otro triatleta hacerlo, y la reacción de estos voluntarios era realmente de sorpresa y agradecimiento.

Y ahí estamos, a cincuenta metros del pasillo humano que me llevará a meta. En un gesto improvisado, me quito la gorra y las gafas, y levanto la vista para tratar de "ver" el mayor número de caras posible. Grito mil veces "gracias", sonrío, celebro, choco palas y cierro el puño y...ahí está. Ya no sigo defrente, giro a la derecha y veo el reloj que aún no marca las seis horas. Se que lo han arrancado con la salida de las chicas, 15 minutos antes, con lo que madre mía! que carrerón!!.

Unos metros antes de la meta veo a Leti y a Javi, les saludo y allá voy. Miro atrás, veo que voy solo y a falta de dos metros, me paro, miro arriba y cruzo caminando una meta que me sabe a gloria.

De los momentos posteriores, sin duda me quedo con el abrazo con mi amigo Jose. Por él, en parte, estoy aquí y ha habido varios momentos en los que pensar en él me ha ayudado a seguir. También con Leti (sobran las palabras), mi madrina, Javi....

Tremenda celebración posterior, en la que todos disfrutamos mucho y unas sensaciones de felicidad realmente intensas.

Otro triatlón, otra experiencia, otra etapa. Seguimos disfrutando mucho de esto, incluso con sus valles que no olvidamos, y esperamos seguir así. La próxima parada será el iron de Vitoria en el que intentaremos disfrutar al 100%. Os espero a todos para contarlo.

Sin duda...la mejor foto para definir la experiencia....que va mucho más allá que una carrera.





domingo, 5 de junio de 2016

MONTAÑA RUSA EMOCIONAL

A veces he hablado de los dientes de sierra que suponen, al menos en mi caso, las distintas fases emocionales por las que uno pasa en la preparación de retos tan exigentes, como lo son para mí, aquellos a los que me enfrento.

El pasado jueves, sembraba una mezcla de preocupación y polémica entre mis amigos al renegar públicamente de cómo me sentía tras completar (ojo, con "éxito en lo deportivo") un duro entreno de 15 series de 400 metros.

En mi defensa debo decir que esas series las hago al mediodía, tras cuatro horas largas de trabajo y previas a otras tantas de tarde. No me quejo, faltaría, de mi trabajo, pero la desestabilización que me ha provocado el cambio de puesto, evidencia que para exprimirte al máximo, la estabilidad en todo lo que te rodea, es fundamental.

Mi "crisis", "desahogo", "queja", o como querías llamarlo, se centraba en que ya no solo no podía encontrar la felicidad en el entreno hecho, si no que ni siquiera fui capaz de pensar que aquello...me llevaría a lograr algo. La duda estaba en ese algo, ¿en bajar unos minutos un tiempo?, ¿en ser más rápido de lo que era?, ¿más fuerte?.

Una reflexión profunda me había llevado al convencimiento de que, pasados los días, la maratón de Coruña me había hecho más feliz que la de Vitoria. Es decir, el hecho de quitarme un dorsal sin fuerzas y ser mentalmente capaz de volver a ponérmelo para entrar en meta varios minutos por detrás de mi mujer, me hacía más feliz que correr "sobrao" con ella y ser capaz de hacer una estratosférica marca de 3h 50min.

Pensando en eso, no veía sentido a machacarme de una manera continua ¿para qué?. Vaya por delante que nunca critiqué a mi entrenador (ya amigo), ni a su plan en sí. Se que me llevará a estar en la salida de Zarautz a mi 110% y también en la del ironman de Julio. Siempre lo ha hecho, y lo volverá a hacer.

El problema es mío, única y exclusivamente. Necesito RETOS, desafíos que me motiven y en ese momento, la presión de los tiempos de corte de Zarautz desencadenaron un "mal rollo mental" que se me hizo duro. Tampoco ayudó la reproducción de los dolores de la hernia, no más que los ya pasados, y en conjunto...exploté!!.

Increíble como siempre el apoyo de los que me quieren, a pesar de que con el paso del tiempo algunos se van separando, siempre hay gente dispuesta a ayudar y animar sin falta de pedirlo. Por todos ellos merece la pena seguir. Cuando recibes un mensaje que dice "alguien como tú no se rinde, se adapta y disfruta. Eres un ejemplo para muchos como yo, y lo sabes. Animo", poco puedes hacer aparte de asumir el momento de bajón como tal y tirar para adelante.

El comentario de mi amigo Jose Zulaika cuando le pasé mi última entrada, tampoco me deja mucho lugar a dudar. Vamos a correr Zarautz con todo lo que tenemos (que es mucho), pero si por lo que sea, no paso un corte, o las cosas no van bien, la fiesta está asegurada, la celebración lo será de algo mucho más importante que una meta, una clasificación o unos tiempos.

Dicho esto, después de esas series no penséis que he parado. El Viernes al mediodía, tortura en la mesa del fisio, seguidas de las "banderillas" que me pincha Egocheaga para tratar de mantener la hernia a raya.

Por la tarde quedé con Bau para nadar en Candás. Muy mala mar que no me dejó sacar los ritmos que buscaba, pero fiel a la filosofía positiva, disfruté del kilómetro largo nadado y mucho más aún de las dos birritas que nos azotamos después. Tan bueno era mi estado de ánimo, que improvisamos una cenita en La Pola con la familia y "la concejalía". Nada mejor que estar entre amigos para cerrar la semana.

El sábado amanecía temprano y con una ligera resaca (lo admito!!, en mi defensa decir que la próxima cerveza que tome ya será en Zarautz...hasta ese día seré un niño bueno y 0%), cogía la bici para ir hasta Gijón. Allí había quedado con Bau, pero antes necesitaba probarme.

El recorrido escogido fue Lieres, La Pola, Muncó, Muñó, La Madera, Gijón. Tomé tiempos en las dos subidas de Muncó y La Madera (con perfiles clavados al de Meaga que pasaré dos veces en Zarautz) y comprobar que los subí a 17Km/h de media me deja muy satisfecho. Ya en Gijón, y con Bau, hicimos Infanzón por La Providencia, Peón, Curbiellu y vuelta a Gijón. Estos últimos kilómetros más suaves, pero sin duda más plenos, acompañando a mi hermano y disfrutando de su recuperación y esfuerzo. En definitiva, más de 70Km con 850+ y unas sensaciones muy buenas.

Tras ver a Sara jugar en Gijón y comida familiar, tocó trabajar un poco representando a Tartiere en la entrega de premios de la Audi Quattro Cup de golf que se celebró en La Barganiza...es lo que tiene ser un tío importante, je,je,je.

Hoy entreno duro de transición que tras los Aquarius de ayer (¡¡que sí, que si!!, que me lo tomo en serio) se presentaba motivador. De nuevo Bau como compañero en la bici, vuelta por La Campa y Nava en la que "fui sin cadena". Fabulosas sensaciones en cada repecho que me fueron animando en cada pedalada. Ya en Lieres, decido probar una dura rampa que cada día veo y que apunta directa al cielo. En la base, Bau me dice que debe tener más del 25% y que lo ve jodido, muy jodido. Tanto es así, que tiene problemas para subir andando unos metros para grabar el vídeo que le he pedido.

Con cierto miedo al "¿y como me suelto si no subo?", arranco desde abajo con fuerza. Meto el 30 y pimba, pimba. Es dura, muy dura, estoy seguro de que si que pasa en algún punto del 25% y obliga a exigirte al máximo para mantener un ritmo lo más vivo posible para no caer. Al final, subo, subo y llego arriba FELIZ...por fin joder!!!!.

Bajando, los problemas. Si quiero parar la bici, derrapan las dos ruedas (que si! que va en serio! que eso es pindio, pindio!!) y como no es plan de quedarse con ellas cuadradas, me bajo y no sin cierta dificultad consigo llegar abajo.

Me despido de Bau, me pongo los playeros y a correr. Duelen las piernas, pero me noto fino. Primer kilómetro 4:58!!, ahí va!! ¿será verdad?. La verdad es que lo fue y, tras 17Km, llegaba a casa después de marcar una media de 4:57 y con un subidón de aquellos de antaño.

Esta tarde volvió a tocar un poco de representación en el Golf, esta vez con el torneo infantil que la verdad es que me llena más, pero con las endorfinas disparadas todo se hace más llevadero.

En definitiva, no creo que deba pedir disculpas a nadie por tener días malos, ni mucho menos por no tener claras mis propias ideas, pero si creo que debo dar las gracias a todos los que estáis ahí en mis días de celebración, pero también en aquellos días en los que estoy tocado y me cuesta animar a nadie porque no soy capaz de hacerlo yo mismo.

Vamos a ir a Zarautz a pasarlo en grande, a disfrutar de una carrera única y que sin duda constituye en sí misma "una experiencia de vida". Vamos a ir además con los deberes hechos, siendo un triatleta aficionado que disfruta mucho de lo que hace y que pondrá en cada brazada, en cada pedalada y en cada zancada, todo lo que tiene que, insisto, no es poco.


jueves, 2 de junio de 2016

LOS NUMEROS DE ZARAUTZ

Si no lo hago, no sería yo. No es que esté yo muy motivado con esto de los números, los ritmos y las exigencias este año, pero tengo que reconocer que solo con un poquito de motivación puedo tener alguna opción de ser finisher de Zarautz, así que vamos a tratar de motivarnos.

Zarautz es un RETO con todas las mayúsculas posibles. Esta será la edición número 30 de un triatlón mítico en España (y me atrevería a decir que en Europa). Aparte de la gran cantidad de pros que lo corren, (el ganador cruzará la meta antes de que yo me baje de la bici...y eso que es un doble olímpico!), el recorrido es tan precioso como duro y el nivel de los "aficionados" es enorme, sin duda muy superior a ninguno de los triatlones que ya he corrido.

Esto, a pesar de que me resisto con todas mis fuerzas, hace que me desmotive un poco y le "pierda la gracia" ya que, incluso haciendo parciales increíbles para mí, acabaré seguro en los últimos puestos.

Cuando empecé con esto, no solo no me importaba y casi me hacía sentirme mejor si cabe. Con el paso de los años y la evidente mejoría de nivel que he experimentado, mi cabeza no puede evitar los negativos pensamientos como "¿para qué leches me estoy machacando si nunca dejaré de ser un paquete?". Antes de que me riñáis en exceso, vaya por delante que lucho, y mucho, contra esas ideas y me centro en mi mejora personal y en disfrutar cada pequeño, o gran, logro y cada día.

Ahora, ante un triatlón que no supone un reto por la distancia (ya he hecho esta distancia y más), no lo supone por la dureza (tras AlpedHuez, pocas cosas lo serán) y que solo lo supone por la exigencia de marcar unos tiempos mínimos para pasar los cortes, mi cabeza se descentra.
El problema es que para mí, esos tiempos de corte son realmente exigentes (tal vez menos de lo que pienso) y, aunque confío plenamente en pasarlos, han llevado el reto de Zarautz a "una cuestión de tiempos" y eso no me gusta.

Por este motivo, voy a hacer como siempre con cada reto. Voy a hacer mis estimaciones previas, pero aparte de los tiempos en los que siempre centro estos previos, voy a buscar "ver" en cada sector más cosas que se que me harán feliz y que lograrán que DISFRUTE de la magia de este triatlón, independientemente de que sea yo quien cierre la carrera (que siempre tiene que ser uno).

NATACION: En teoría 2.900m que unen Getaria con Zarautz. Lotería en cuanto a estado de la mar y climatología. Lotería que será decisiva, como también lo será el no cometer errores de orientación, así como evitar incidentes en forma de golpes.
La distancia pienso que es menor que esa, por lo que he leído y también ayudará algo que la marea estará baja y se correrán más metros por la playa. En cualquier caso, si me voy a los 2.900m y veo el corte de una hora, estaría con margen suficiente. Mi ritmo debería estar en 1:50 el 100 (de ahí para abajo) y eso son 53min. El año pasado, solo 15 participantes no pasaron este corte.
Cómo disfrutarlo: Zarautz es un sitio especial para mí, allí tengo grandes amigos y en especial Jose Zulaika. Testigo de mis dos tris en Ondarroa, compañero en una profunda crisis corriendo la Behobia, pionero en "Machotes"....tantas y tantas cosas que hacen que este tri se lo dedique a él sin dudarlo.
Desde que meta la primera brazada, pensaré en él y en lo que ha pasado este último año, ¿cómo no luchar cuando conoces a un ejemplo de luchador?.
El recorrido es bonito y desafiante, me gusta nadar en mar abierto y pienso que con esa idea en la cabeza puedo disfrutar mucho de este sector. No me olvidaré de Toni y su "presión por dar lo mejor". En cada respiración trataré de pensar que quiero que se sienta orgulloso y eso me hará nadar con más ánimo....SEGURO!!.

SECTOR DE BICI. Aquí viene el coco. 81 Kms de bici dura con un tiempo de corte total de 4:30 (sumando el agua) y de 3:15 (también sumando el agua) en el kilómetro 56. Contando transiciones y suponiendo una natación justita, exige una media de 25Km/h en las dos primeras vueltas y una media final de más de 23Km/h. Las dos primeras vueltas arrancan con un puertín de 4Km con desniveles suaves (tipo La Gargantada) pero que yo no subo a más de 16 o 17Km/h y luego por un terreno con toboganes y algún repecho duro. La parte que conozco (Zumaia-Zarautz por Getaria), me parece bastante rápida y espero pasar este corte con margen suficiente para afrontar la última vuelta con garantías. En esa última vuelta (para la que piden unos 20Km/h de media), subiermos el puerto de Orio (suave y corto), el mítico muro de Aia (un San Martin de Huerces a la vasca con rampas del 20%) y el alto de Txurruca (otro muro al 18%) antes de llegar a Zarautz. En resumen, o tengo un muy buen día de bici...o este corte me puede dejar fuera antes de tiempo.
Cómo disfrutarlo: Está claro que el disfrute aquí estará en si, como espero, completo los 28Km de la primera vuelta en una hora o menos. Hasta ese momento, creo que me será difícil disfrutar. Subiré el puerto viendo como me pasa gente como obuses. Soy consciente de que donde yo suba a 16, la "gente" me pasará a más de 30, y eso no me importará...pero el no pasar el corte sí. Llegaré a Zarautz tras una zona de las mías, favorable y acoplado seguro que ahí me arrimo a los 40Km/h y esos tramos tienen que subir mi media hasta esos soñados 28Km/h. Si eso ocurre....¡¡¡a disfrutar!!!. Paisajes bonitos y conocidos, mar y montaña, y un pueblo entero volcado en la carrera. Todas las crónicas marcan como especial el paso por Zarautz con gente abarrotando las aceras y animando en un pasillo de gloria, tanto para el primero como para el último.
Si cumplimos objetivo y arrancamos la última vuelta con un máximo de 3h, tendremos 1:30 para 25Km y eso es una media de menos de 17Km/h. Cierto que lo que viene es brutal, pero con ese margen y mi resistencia trotona (de la que no dudo), estoy seguro de que disfrutaré de cada metro que a 5 o 6 por hora le arranque al mito de Aia. Aquí también hablan de mucha gente animando, de pasión, de superación...estoy seguro de que en cada chepazo sonreiré. Por último, bajada a Zarautz y ahí si que ya podré ser el de siempre, pasados los cortes no habrá presión, solo disfrutar de este deporte.


CARRERA A PIE. Aquí se trata de hacer 20Km en tres vueltas, completamente llanas. El paso por el pueblo, lo describen como un auténtico lujo en el que todo el mundo te anima y te sientes un pro.
Como disfrutarlo: No creo que me resulte difícil aquí, aunque se que he entrenado para mantener buenos ritmos, me limitaré a llevar uno que sepa que me va a permitir llegar bien y disfrutando. Si ese ritmo ronda los 5min/Km pues genial, si se va por encima de los 5:30 pues también. La previsión final rondará las 6 horas y todo lo que baje de ahí pues tiempo que ganaré para ducharme antes y disfrutar de la merecida fiesta.

En resumen, un triatlón de lujo, son el apoyo cercano de grandes amigos y el más lejano de muchos más, con un componente emotivo muy grande, con una segura fiesta posterior que hará historia y un pasito más en la historia que escribimos cada día.

Muchos, muchísimos motivos para disfrutar de este triatlón y de los que vengan después. Vamos!!!


Tremendo espectáculo el pasar por ahí...¿no?

martes, 17 de mayo de 2016

UNA VISION DISTINTA

Esto va a ser bastante complicado, pero cansado de las crónicas al uso, y después de compartir 42 largos kilómetros junto a mi mujer, voy a tratar de escribir "su crónica" desde mi punto de vista, es decir...ya no soy yo...sino ella. A ver que sale.

Estoy nerviosa, llevo muchos meses preparando este maratón y no han sido meses fáciles. He corrido muchos kilómetros bajo la lluvia y de noche, he entrenado a destiempo y sin ganas, he sacado tiempo de donde no lo tenía, y he conseguido cumplir casi al dedillo el plan que me había marcado.

Hoy nos vamos a Vitoria para demostrarme mañana que todo este esfuerzo ha merecido la pena. Hemos dejado a los niños con los abuelos y a pesar de los gatos que remueven mi estómago, espero poder disfrutarlo al máximo y, sea bueno o malo, se que eso pasa por cumplir el objetivo mínimo de bajar la maratón de las cuatro horas.

La base de mi entreno está orientada a ese objetivo, pero mis ritmos y sensaciones de los últimos entrenamientos me llevan a pensar que puedo mejorarlo. En varias ocasiones he comentado con Fran que hacer dos medias maratones en 1:55 lo veo factible, y eso me daría un maravilloso tiempo de 3:50. Pensar en ese registro hace que los gatos del estómago se pongan a bailar rock and roll.

Pero vayamos al viaje. Como tenemos tiempo y quiero hacer la carga de hidratos por el libro, hemos decidido acercarnos hasta Zarautz a comer. Por desgracia, ninguno de nuestros amigos está allí este finde, pero la verdad es que allí estamos como en casa y he reservado en la pizzería en la que cenamos cada Behobia.

Entrando en Zarautz, los gatos se van a visitar a Fran. Le veo muy tranquilo ante el reto de mañana, aunque pienso que tal vez lleve la procesión por dentro ya que aunque supo convertir en positivo la experiencia del año pasado en Coruña, se que el quedarse atrás no fue fácil para él, y estoy segura de que esta vez quiere estar como tantas otras veces, a mi lado apoyándome en mi reto. Como decía, le he visto muy tranquilo, pero es llegar a Zarautz y los nervios le bloquean al pensar en el reto que él afrontará en menos de un mes por estas calles. Aunque un ironman es un ironman, tengo la sensación de que este año se ha centrado más en Zarautz. Tal vez porque la bici le resultará muy dura, tal vez por la presión de tener "público" que le exigirá más, tal vez porque sabe que es un triatlón más de ritmo que de pura resistencia, pero el caso es que le veo muy nervioso.

A mi no me viene mal, ya que durante un rato hablamos más del futuro tri que del inminente maratón. No me quejo.

Comemos como siempre, de lujo. Cruzamos mensajes con amigos y continuamos hacia Vitoria. De esa tarde, no hay mucho que contar. Un acierto con la pensión (que es la que los trimis y allegados usaremos para el ironman de Julio), un buen paseo para recoger el dorsal, una liga para el Barca y una buena cena en un sitio precioso, donde las antiguas fotos de ciclismo me hacen acordarme de mi padre. Uf!, esto de la maratón aumenta sin duda la sensibilidad de una.

Descansamos bien, aunque los nervios me han hecho madrugar un poco más de la cuenta. Una cosa buena es que donde nos hemos alojado dispone de una pequeña cocina, en la que podemos desayunar lo que compramos ayer y que es exactamente lo que desayuno cada día. No es momento de probar cosas.

Aparte de los nervios, me encuentro bien y animada. Hago las fotos de rigor a los dorsales y nos preparamos para salir. Uf! malditos gatos!!!.

Convenzo a Fran para dejar una bolsa en la consigna. A pesar de que la meta está muy cerca, prefiero hacerlo así y, aunque él dice que es una chorrada, lo hago. Básicamente quiero dejar en ella el móvil para hacernos la ansiada foto de finishers. A última hora, Fran me dice que meta 10€ "por si nos apetece una birrita al acabar"....será jodio!!.

Bueno, tras dejar las cosas en consigna nos vamos para la salida, empieza a chispear un poco y agradecemos los ponchos desechables que llevamos. Los había comprado para la última Behobia, pero no los usé. Parece que aquí si que nos vendrán bien.

Alucinamos con la gran cantidad de patinadores que participan (unos 500) y el ambiente en la salida hace que me ponga rápidamente en modo ON. Quiero calentar, Fran no es muy partidario de hacerlo pero yo necesito moverme para tranquilizarme, así que trotamos un poco por las inmediaciones de la salida. Mojo la boca en una fuentecilla y sin más, nos colocamos junto al cartel de "ritmo 5:30", sería bonito!.

La ligera lluvia se ha convertido en un aguacero importante justo antes de que se de la salida. Fran me dice que lo prefiere así, a mí me da igual, solo quiero correr ya!. Ultimo beso según oímos que dan la salida y poco a poco avanzamos hacia el arco de salida.

Arrancamos a correr. La estrategia está clara, ir junto a Fran. Me ha demostrado muchas veces que estando bien, es capaz de marcar los ritmos como un reloj suizo y este fin de semana me ha insistido mucho en que "está bien". Confianza ciega y a por la maratón.

Vamos corriendo muy cómodos, hablando lo justo y tratando de disfrutar con mucha contención. Agradecemos los dos los ánimos de la gente, pero también dejamos ver la tensión que supone el reto que asumimos con cada zancada.

Mi reloj pronto se desajusta con los kilómetros marcados y Fran me va cantando uno a uno los ritmos que marca el suyo. Le pregunto si no vamos muy rápido y me dice que no, que mientras vayamos "ligeros y sin fatiga respiratoria", la cosa va bien. Si acumulamos algo de margen sin arriesgar demasiado, eso que tendremos.

Pronto el reloj de Fran también se adelanta a los cartelones de la organización, con lo que me dice que sigamos corriendo por sensaciones y que ya en la media maratón haremos números. De todos modos, le veo mirarlo con frecuencia con lo que estoy segura de que va según lo previsto.

Estoy corriendo muy cómoda, a gusto y disfrutando. Trato de no pensar en lo que me queda, aunque me cuesta no hacerlo. En el kilómetro 13 pienso que ya he corrido los 29 que me quedan en un entrenamiento, y aquel día acabé con mucha fuerza...¡vamos!!.

Siguen pasando los kilómetros y alcanzamos la media maratón. Fran espera al cartel del 21 para decirme que estamos por debajo de 1:54 lo que unido a mis buenas sensaciones (acabo de correr una buena media maratón..."como si nada"!) hace que me anime y empiece a pensar en lo que me queda.

Fran me dice que hasta el 25 hay que llegar así de cómodos, del 25 al 35 es donde nos jugaremos la carrera ya que ese 10.000 hay que hacerlo "cansados pero bien" y a partir de ahí, será el alma la que corra.
Un poco más adelante bromeo al preguntarle "¿qué pasa si te duelen las piernas ya antes del 25?".

Sobre el 23 adelantamos a una pareja y animo a la chica. Ya lo he hecho un par de veces antes. Somos muy pocas las chicas que corremos y me gusta animarlas a todas. Ésta, y el chico que la acompaña, lleva una camiseta de triatlón, con lo que Fran lo comenta y pasaremos unos cuantos kilómetros "de charla" con ellos. Son de Valencia y por lo que nos cuentan, esta maratón es todo un reto de superación personal. También se une a la tertulia un chico de Almería que lleva unos cuantos kilómetros a rueda. Me dice que está alucinado de la constancia con la que vamos marcando los kilómetros, a lo que yo respondo señalando a mi "Suunto particular".

Poco a poco, el buen ritmo que llevamos hace que se vayan quedando para atrás. Ya hemos pasado el 25 y Fran me sigue animando a llegar hasta el 35 con este ritmo. Las piernas me empiezan a pesar e intuyo que esto va a ser duro, pero nadie dijo que sería fácil. Le digo a Fran que afloje un par de veces, pero a pesar de que me anima y me tranquiliza, me da la sensación de que seguimos igual.

En cada revuelta, nos cruzamos primero con el chico de Almería y con los valencianos. Los ánimos que Fran les grita, me sirven a mi también y el hecho de ver como soy capaz de mantener un ritmo que por lo que veo no es fácil, también me motiva.

Kilómetro 32, Fran me dice antes del cartel, que ahí me va a decir el margen para ese último 10.000. Le digo que no, pero no me hace ni caso. Justo en el cartel, me hace una sencilla cuenta por la que aún corriendo lo que nos queda a un ritmo de 6 minutos el kilómetro, ya cumpliría con creces el reto de las cuatro horas. Me dice que llevamos menos de 2:54 con lo que incluso corriendo el 10.000 en una hora, nuestro tiempo sería de escándalo. Ahí es donde empieza a decirme la fenomenal carrera que estoy haciendo, que es brutal y que ahora, solo queda rematarla.

Kilómetro 35, hemos pasado ese 10.000 clave y se supone que ahora es mi alma la que debe moverme hacia adelante. Confío en que lo haga, porque mis piernas empiezan a notar el cansancio y mi respiración ya está algo alterada.

Seguimos manteniendo un ritmo alto y me esfuerzo por seguir a Fran. Le digo en varias ocasiones que me afloje un poco, pero ya no se si lo hace o no. Yo sigo corriendo.

Me anima ver que seguimos pasando a gente y que no son muchos los que nos pasan. Hay cuadros de todos los colores, gente andando, gente parada, gente arrastrando los pies. Para todos, Fran tiene una palabra de ánimo, yo ya solo me concentro en correr.

Momento especial en el que alcanzamos a una parejina de asturianos. A él le conocimos en la Babia Sherpa Tour y para ella es su primera maratón. Los animamos a seguirnos, pero a estas alturas cada uno está en su límite y tiene que mantenerse ahí. Nos vamos un poco por delante.

Kilómetro 38, desde éste kilómetro Fran habla de la distancia en miles, "solo son 4000 metros!!, solo 3000!!!...".

Me está costando mucho, pero estoy ahí, se que voy a terminar y que lo haré en un tiempo cercano al soñado.

Kilómetro 40, Fran me recuerda que éste es para Bau, el cuñao que es el que me lió para Coruña y que debería de estar aquí con nosotros. Mala suerte la de su lesión. Ya pienso que aunque no quiera pensar en otra jodida maratón, sin duda tendré que correr la suya.

Ultimo avituallamiento y lo han puesto en una cuesta. Le digo a Fran que en éste voy a parar. Una de mis normas es no hacerlo, pero estoy harta de correr, estoy cansada y tengo clarísimo que voy a acabar con un tiempazo. Me merezco un descanso.

Fran se va por delante de mí y aunque también camina, se mantiene a distancia animándome a seguir. Ultimo esfuerzo.

Kilómetro 41, aquí el perro de Fran me toca la fibra y me dice que éste lo haga por David....y por mi padre....buf!!, estoy cansadísima pero ¿que puedo hacer si no correr?

Empieza a haber mucha gente en las aceras. Apenas levanto la vista del suelo pero los oigo. Oigo a Fran agradecer los ánimos y decirme que ya ha visto el cartel de giro a la recta de meta. Acierto a decirle que se olvide de la chica que llevamos delante, éste es capaz de hacerme esprintar para pasarla y no quiero forzar ni un poquito más.

Recta de meta, Fran me aplaude, me dice que soy increíble, que vaya carrerón, que pase delante que es mi meta....ni le escucho, solo escucho ruido de fondo mientras la emoción de lo hecho me lanza hacia delante. 

Ultimos metros me giro y le doy la mano a Fran, entramos juntos como lo soñamos, ni veo el reloj. Grito, pego un alarido en el que descargo toda la tensión....y cruzo la meta.

Las piernas apenas me sostienen y me duelen como nunca, me abrazo a Fran y disfruto de una sensación que solo algo así puede darte. Fran me repite una y otra vez....¡¡3:50!!! increíble!!!. La verdad es que si, apenas puedo creerlo.

La posmeta todo un disfrute. Aunque me cuesta caminar, el ambiente es fabuloso, hacemos la foto de rigor (y éste tonto no quería dejar el móvil... ;-)) y esperamos a todos los "amigos" que hemos hecho en carrera.

Primero llegan los asturianos, luego el chico de Almería y por último los triatletas valencianos. Con todos abrazos, felicitaciones y la complicidad de ser "maratonianos".

El homenaje gastronómico posterior, será algo que quedará para la historia y, aunque ahora mismo lo último que haría sería preparar una maratón, estoy segura de que el gusanillo volverá y, sin duda, algo habrá que buscar para alimentar a los gatinos del estómago.


Una imagen que lo resume todo. Vacía y feliz!!!













domingo, 1 de mayo de 2016

TODO SUMA

Con esa idea de que todo suma, y de que sigo sumando para lograr DISFRUTAR de mis objetivos deportivos de este año, me pongo a escribir esta entrada que podría ser la crónica de un test fallido, pero que pienso que debe ser el recuerdo de otro día muy especial en este ya largo camino del que estamos disfrutando.

Para el día de ayer, mi intención era la de hacer un "test de confianza" de cara a Zarautz. Saliendo de Lieres, debía realizar una dura etapa que me llevaría por La Campa a Villaviciosa, de ahí subir por el Pedroso hasta la Cruz de Peón, bajar a Peón para subir Curbiellu, de ahí a Gijón para continuar vía Caldones a La Camocha y subir las rampas imposibles de San Martín de Huerces para finalmente bajar por La Madera a Gijón y ahí tratar de hacer la MM de Gijón a un ritmo de 5 min/km. Esto sería algo similar a lo que encontraré después de nadar en Zarautz y la verdad es que estuve toda la semana muy ilusionado con este reto.

El viernes de tarde, un molesto picor en la garganta seguido de un destemple general, me hizo temer lo peor y, muy a mi pesar, a lo largo de una agitada noche, pude confirmar que algún virus poco amable había decidido hacerme una visita.

Con todo, mis ganas de cumplir lo previsto unidas a que Jose se había apuntado al plan, hicieron que fuera a buscarlo a Gijón (donde él dejaba el coche) para empezar sobre la una el plan inicial.

Por si mi dolor de garganta fuera poco, la lluvia nos hizo una visita en los primeros kilómetros aunque luego nos respetaría. Subida a La Campa sin buenas sensaciones pero al menos "normal". La rápida bajada a la Villa la hacemos bien y confío en que al ir calentando las sensaciones mejoren.

En la subida del Pedroso, ya veo que no hay manera y que por más que quiera, no encuentro la forma de meterles presión a mis piernas. Como luego lo describiría, sentía como si mis huesos fueran alambres sobre los que no podía basar ninguna transmisión de potencia. Se me empieza a hacer duro y, a pesar de la impagable compañía de Morillo, mi moral decae paso a paso y entro en una crisis de la que solo resucito ligeramente en los últimos y duros kilómetros hasta coronar la cruz de Peón.

En la bajada me pongo delante y trato de recuperar algo, pero en las primeras (y suaves) rampas de Curbiellu, el desmorone es total. No avanzo y el dolor de piernas, muy extraño "de dentro afuera", se incrementa. Ahí ya decidimos que no completaremos lo previsto y que nos iremos directamente para Gijón. Llego a Curbiellu totalmente vacío y sin un gramo de fuerza. Paramos y aprovecho para comer bastante y tras una larga pausa, parece que algo recupero y seguimos.

Ya en Gijón, y con tiempo de sobra, decidimos hacer algún kilómetro más y subimos hasta Las Peñas, y en las duras rampas finales, sin bien no voy genial, si veo que algo he recuperado.

Tras esto, bajamos a Gijón y cerramos la bici en 55Km, algo más de 2,5h y un desnivel positivo de 860m, lo que no está nada mal. A pesar de todo, me siento un poco mareado y muy muy cansado con lo que, mientras esperamos por Leti, le digo a Jose que lo mejor será que no corra la media y que me centre en recuperar del trancazo que llevo.

Llega Leti, mi hermano, y empiezo a ver mucha gente conocida. Sin decidir aún si corro o no, voy cambiándome como un autómata y de repente me veo "vestío pa corré". Pienso que quiero probarme en cansancio, y mi idea es la de ir con Leti (cuyo plan le marca correr "lenta" sobre 5:30) y tratar de aguantar, sumar kms y, sobre todo, tirar de cabeza para superarme una vez más.

En la salida nos vemos con Toni y Auri. El objetivo de Auri es bajar de las dos horas y, con ese objetivo común, hacemos un cuarteto y arrancamos a correr.

De la media poco que contar, lección de superación y lucha de Auri (nunca me cansaré de decir que esas cosas, sean en los tiempos que sean, son las que me hacen adorar el deporte) y momentos de amistad y compañerismo de los que suman.

A nivel personal, mucho dolor de piernas final (del que hoy estoy perfectamente recuperado) que me sirve para conocerlo pensando en el iron y posiblemente la media (junto con alguna de León) en la que más me he divertido.

Realmente, el hecho de darle un sentido a la carrera, más allá que el de llevar un ritmo o marcar un tiempo, me hace disfrutar de una manera que innegablemente me llena. El pensar que pudimos ayudar a una amiga y, más que ayudar compartir un reto, me supone una satisfacción mayor que el de superar mi tiempo. Ya lo dije en mi última entrada y me tengo que repetir.

De todos modos, al menos hasta el ironman de Julio, vamos a tratar de no cambiar el método de entreno y seguir buscando ritmos y tiempos de series...¿a partir de ahí? ya veremos, pero pienso que habrá que buscar un cambio de enfoque que me ayude a seguir motivado en mantener la forma y el poder hacer las cosas que me gustan.