martes, 4 de octubre de 2016

LECCION DE VIDA EN TRES FOTOS

Hoy publicaron un álbum en la página del tri de Cíes, y en él se incluían varias fotos de mi hijo David (también una de Sara). Las fotos son buenas técnicamente, muy buenas diría yo, pero tras la emoción de ver a mi peque metido en este deporte que tantas lecciones y alegrías me ha dado, me ha dado por pensar (qué raro en mí) y realmente creo que con solo tres imágenes se puede sacar una lección magistral de cómo vivir la vida, y de cómo afrontar un reto.
Os pongo a continuación las fotos y la interpretación que yo les doy.
 
FOTO 1. TENGO MIEDO.
 

Tengo miedo y mucho. Para mi hijo, nadar 100m. en el mar era un desafío enorme. Algo que le asusta, que desconoce, que es nuevo.

Hace unos meses, cuando empezó a nadar con el multideportes Oviedo, apenas completaba dos largos continuos, luego mejoró, es cierto. Mejoró en piscina y su experiencia en el mar se limitaba a "llegar hasta la boya" cuando este verano en la playa yo le animaba a ello.

En la arena su nivel de tensión era máximo. En la imagen casi se puede leer su pensamiento, sus dudas, su inseguridad, su pánico.

¿Cuántas veces hemos sentido esto frente a un reto? ¿cuántas hemos dudado de nuestra capacidad para "poder con"?, ¿cuántas nos hemos sentido vulnerables?.

No es fácil dominar ese sentimiento. Es muy complicado controlar el instinto de huida, el de esconderse, el de abandonar incluso antes de testar si podemos.

El lo hizo, se comió las uñas, aguantó las lágrimas y se mantuvo firme hasta que sonó la bocina.

FOTO 2. A POR ELLO.


A por ello, y sin dudas. Suena la bocina y se acaban las dudas. Puede que no seamos buen nadador, pero hemos venido a nadar, puede que los demás sean más grandes y me pasen por encima, pero si lo hacen es porque vienen detrás.

Es increíble como vence todos sus miedos, como se lanza el primero hacia el agua sin pensar en lo que pueda pasar. Toda la desconfianza se torna en valentía, todos los miedos en decisión, toda la angustia en energía positiva.

Tal vez sea lo más difícil de aplicar a la vida. Aún habiendo asumido nuestros desafíos o retos, nos cuesta el dejar atrás las dudas. Avanzamos pero con los ojos vigilando el entorno, adelante, atrás, arriba y abajo. David mira solo hacia adelante y no vigila, mira!.

Tal vez es la fuerza de la inconsciencia, o tal vez una energía que perdemos al crecer, pero es algo a envidiar. Creo que solo olvidándonos de muchos prejuicios, condicionantes e influencias negativas, podemos llegar a desarrollar todo nuestro potencial, y deberíamos aprender a hacerlo.

FOTO 3. EL PREMIO.


El premio en este caso no es ganar. El premio en este caso es una medalla, y una lección. Una lección de humildad, de sencillez, de campeón.

Ser un campeón, no es lo mismo que ser un ganador. Se puede ser ganador de muchas formas, se puede triunfar de muchas formas, pero para ser un campeón, al menos desde mi punto de vista, se necesita algo más. Se necesita la clase, el talento, la constancia y la ambición necesaria para ganar, pero además de eso, se necesita la deportividad, la humildad, la sencillez, la cercanía...la humanidad.

No se si mi hijo llegará a ser un campeón en la vida, pero sin duda, ha tenido la oportunidad de ver a uno muy grande de cerca, y eso es un gran premio y una gran lección.

Muchos de nosotros nunca seremos ganadores subiendo a un podium (real o figurado), pero si podemos ser campeones. A muchos niveles, de muchas maneras, en muchos ámbitos, pero si somos deportivos, humildes, sencillos, cercanos y humanos, llegaremos a sentirnos campeones.

Fotos de Fernando Torea Conde.


 




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